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Fuente Zapatera. Fuente Albina. In memóriam

La Lastra de Hontoria es el nombre con el que conocemos un paraje de gran longitud y anchura, que va desde Perogordo hasta casi Peñasgordas; en la franja Este que linda con la N-110.

Es un paraje cerealista al que le han sobrrevenido macrogranjas de cerdos y, en este año de 2019, una macro instalación de placas solares en el término de Perogordo.

Contiene una tierra poco honda, pero fresca, que siempre asegura un mínimo de cosecha, como todas las lastras calizas de los términos de Mádrona. Cuando la vemos desde la carretera, apenas nos suscita interés por la aparente monotonía de su relieve, pero nada es lo que parece. Todo tiene su atractivo. Tan sólo hay que fijarse un poco.

Viene a cuento este reportaje porque los instaladores de las placas solares han eliminado una fuente histórica que calmó la sed de todos los que secularmente han trabajado en esta lastra, que no han sido pocos.

La Fuente Zapatera se divisaba con facilidad porque a su alrededor siempre tenía un pequeño prado verde, regado con el agua que de forma permanente manaba en esta fuente. Este prado no se podía arar, porque se había convertido en una tolla.

Su manantial estaba acotado por cuatro lajas de piedra caliza que formaban un rectángulo para contener una buena cantidad de agua. En su vaso, dada su profundidad, se podía llenar un cántaro.

Desconocemos hasta qué punto son incompatibles las placas solares con los manantiales, pero el caso es que la han barrido.

La tarde es clara, luminosa, cálida, con una atmósfera tan limpia que el Sistema Central muestra el esplendor de sus azules. Y a pesar de que la impresión es de sequedad, el sustrato de caliza siempre alberga un mínimo de humedad. Así nos lo indican las matas verdes que prosperan en pleno estío.

 

Desde esta Lastra de Hontoria se alcanzan unas vistas con unos horizontes muy profundos. En esta imagen el pueblo de Madrona está justo en su centro geométrico, a la derecha de los cerros del Caloco.


Elías Sánchez Álvaro, a la izuierda, y Carlos Bernardo Fuentes, de rojo a la derecha, rastrean el terreno en busca de la fuente. Porque no me hacen caso: está más hacia la cotera Madrona-Perogordo.

En tercer plano, los Montones de la Paja y el Trigo, con la macro cárcel a su derecha, enlazando visualmente con el gran puente del tren AVE.


La Lastra contiene desniveles, lindazos, montones de piedras, lajas calizas y otros recovecos en los que los conejos excavan sus vivares a salvo de escopetas repetidoras.


En la Lastra de Hontoria hay vida y, en consecuencia, también hay muerte. Numerosos conejos echaban a correr a nuestro paso, pero también pudimos contemplar uno, en concreto el de esta imagen, que debido a esa peste tan lamentable como famosa, la mixomatosis, se ha quedado ciego y débil y está atravesando una larga y atroz agonía.

A los conejos, como a las fuentes, se les pone todo en contra. Tienen una supervivencia muy difícil por cuanto ha de afrontar los extremos del clima, la depredación humana, los cazadores con escopetas repetidoras y sus pestes y enfermedades, entre otras adversidades.


Granja de cerdos en El Plantío Viejo, término de Madrona, muy cerca de los sondeos que abastecen de agua a la ciudad de Segovia.


Granjas de cerdos en La Lastra de Hontoria, en el término de Hontoria, aunque la lastra del mismo nombre abarca también el de Madrona.

En los lindazos crece abundante pasto, todavía verde en parte, porque lo alimentan los nutrientes y la humedad de la caliza.


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