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Depredación en el cuadrante suroeste

Según los datos del INE, tanto la ciudad de Segovia como su provincia, pierden población.

A simple vista y en términos generales, su esquema productivo encaja mejor en el de una región tercermundista que en el de una sociedad avanzada, por cuanto Segovia en su conjunto es productor neto de materias primas destinadas en su gran mayoría a la exportación y no a la transformación en su propio suelo.

Esta es su principal causa de emigración y, en consecuencia, despoblación. Segovia exporta maderas de alta calidad, cabezas de ganado vacuno, lanar, porcino…, cereales, electricidad, productos hortofrutícolas y otros. En consecuencia, los puestos de trabajo se crean fuera, por lo que la emigración se ha asimilado al discurrir normal de su sociedad.

El tercermundismo se deja notar también en su medio natural, cada vez más ocupado, esquilmado y contaminado por construcciones ajenas (como la cárcel nacional), los purines y restos de sus macro granjas de cerdos o de ganado vacuno, entre otros. El olor a estos purines ya se ha hecho proverbial en el campo segoviano, incluso en las proximidades de la misma ciudad, debido a la cercanía de algunas de estas granjas.

La ciudad de Segovia, que vive fundamentalmente de su pasado y de la fuerte carga impositiva de sus tributos, ha perdido unos 6.000 habitantes en los ocho últimos años.

Sin embargo, y esto no es exclusivo de este lugar, ya que afecta a toda nuestra geografía, las necesidades de los que aún quedan han crecido de forma exponencial.

Segovia se ha abastecido tradicionalmente del agua del embalse de Puentealta; sin embargo, aun teniendo en cuenta la gran cantidad de industrias que han desaparecido en los últimos veinticinco años, ahora necesita, además de ese abastecimiento, el del embalse de El Pontón Alto, el de las perforaciones de acuíferos en Madrona y el de un nuevo embalse que se proyecta en el Río Ciguiñuela o en su alternativa: un recrecimiento de Puentealta. Necesita un tren de alta velocidad, de una carretera periférica, autopistas de pago y de otras conducciones, edificaciones e instalaciones que se apoderan, a veces de forma descontrolada, del entorno de su ciudad y del de sus poblaciones del medio rural.

En el que desde 1971 es su término municipal, que incluye los de los pueblos anexionados, destaca una zona, en concreto en el cuadrante sur-oeste, en los términos de Madrona y parte del de Hontoria, como elegida por los gestores municipales para dos funciones principales: una es la extracción y explotación de sus recursos naturales (suelo, agua, espacio…) y la otra, en plena sintonía, como vertedero de todo lo que nadie quiere o no encuentra acomodo en ninguno de los demás cuadrantes, a los que se les ha privilegiado al elegirlos como zonas residenciales y de expansión de la ciudad, dándose la paradoja de que estos espacios no pertenecen a la jurisdicción municipal de Segovia, toda vez que se trata de los términos de La Lastrilla, San Cristóbal, Palazuelos, y La Granja.

Contenidos del cuadrante maldito

En este cuadrante sur-oeste, en el término de Zamarramala, se ha instalado la depuradora de aguas residuales de la ciudad; una macro-cárcel nacional en el término de Torredondo, dentro de un entorno de gran valor natural, cultural y paisajístico; una subestación eléctrica en el de Perogordo, inmediata a una fábrica de industrias químicas, ahora en desuso y destinada a depósito de maquinaria industrial y grandes vehículos; en este mismo término un centro de tratamiento de basuras; todo ello en convivencia con los sondeos de extracción de agua para abastecimiento de la ciudad, de naves de cerdos próximas a estos pozos y distantes tan solo 4 km. del Complejo Asistencial de Segovia. De éstas, dos son las más visibles, una se instaló en la zona del Plantío Viejo y la otra en la Lastra de Hontoria.

La última novedad es la instalación de dos grandes extensiones dedicadas a placas solares, también en los términos de Perogordo y Torredondo.

En consecuencia, este cuadrante soporta al menos tres clases de depredación.

Una oculta, que afecta al subsuelo y reside en la esquilmación de sus aguas subterráneas al mismo tiempo que los purines de las granjas ganaderas, se filtran tierra adentro, con un alcance aun no publicado. Debido a la automatización, las granjas ganaderas funcionan con apenas personal.

Otra es superficial, la más visible, porque grandes superficies se ven ahora invadidas, en algunos casos de forma totalmente ilegal, por elementos ajenos a su naturaleza, a su tradición y a su riqueza natural y paisajística.

La destrucción del Prado del Pueblo, en Madrona, con la construcción de un velódromo jamás usado y unas pistas de tenis, es una de las transgresiones más hirientes perpetrada por el Ayuntamiento de Segovia, y realizada, ademásm en fraude de ley, puesto que ni el Ayuntamiento de Segovia, ni ningún otro Ayuntamiento, ostenta ningún título dominical sobre la Dehesa Boyal de Madrona, a la que pertenece el prado arriba nombrado. Esta situación se mantiene a la espera de que los vecinos de Madrona emprendan las acciones que correspondan dirigidas a su recuperación y naturalización.

Fuente de La Peladera, restaurada por D. Jose Antonio Flórez Valero hacia 1990.

La han desaparecido sin más.

En esta depredación del suelo es pertinente señalar la destrucción de varias fuentes históricas cuyos manantiales han sido permanentes incluso en el estío.

- Fuente Zapatera, hacia la cotera de los términos de Madrona y Perogordo; esta veterana fuente estaba construida con cuatro lajas de piedra caliza que, clavadas de canto, acotaban un rectángulo con cabida hasta para llenar un cántaro. El agua sobrante formaba un prado siempre verde que no se araba. Ha sido arrasada este mes de julio por los instaladores de placas solares.

- Fuente de La Peladera, término de Hontoria, en el paraje del mismo nombre. Esta fuente, al igual que otras del término de Segovia, fue restaurada por D. José Antonio Flórez Valero cuando desempeñó el cargo de delegado territorial de la consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León, desde 1987. Además del pabellón de piedra, disponía de una gran pila para almacenar el agua que manaba de forma permanente. No sé en qué momento la desaparecieron ni el motivo, toda vez que estaba en un pequeño prado y bosquecillo que aún permanece.

- Fuente Albina, (conocida en Madrona como Fuente Ervilla), aunque en ocasiones llegaba a secarse al final del estío, ha sido desecada definitivamente por los sondeos de abastecimiento a la ciudad de Segovia.

- Arroyo Pozuelos, que no se secaba nunca porque disponía de manaderos propios y en sus aguas recién alumbradas medraban cangrejos y peces en armonía con una flora de berros y perifollos. Tributaba al río Milanos y en los mapas se le nombra como Arroyo de Matamujeres, aunque éste es sólo su precedente. La causa de su desecación son los inmediatos y susodichos sondeos de abastecimiento a la ciudad.

Vista del los montones de Paja, a la izquierda y de Trigo, en una imagen de 1990, aprox.

Ahora este campo está practicamente invadido por diversas y divergentes instalaciones que nadie quiere cerca, ni siquiera en su territorio.

Pelotazos municipales

Lo que sigue también son otras formas severas de depredación.

Uno. También este cuadrante fue elegido para la expropiación de tierras de labor destinadas a vertederos de la piedra extraída de los túneles del AVE. Con el perjuicio que supone, se expropiaron numerosas parcelas de buena tierra y bien ubicadas, aunque al final no se empleó tanta superficie por lo que, en aplicación de la Ley de Expropiación Forzosa, las demasías expropiatorias habrán de retornar a cuyo es.

Dos. Con motivo de la elaboración del último PGOU de la ciudad de Segovia, se eligió una franja de terrero que va desde el Cerro de las Monjas, hasta la subestación eléctrica citada, de varios cientos de hectáreas, para reclasificarlas como suelo de uso militar.

La pretensión es desalojar las instalaciones militares de la ciudad para reinstalarlas en esta franja, lindante con la carretera N-110. En distancia, el punto medio de esta zona militar dista exactamente 4 kilómetros en línea recta de la misma ciudad y linda asimismo con la carretera de circunvalación y con los sondeos de agua precitados.

A la izquierda, parcial de la industria química, usada ahora como depósito de maquinaria industrial y vehículos.

Al fondo, frente al Montón de Trigo, la mega cárcel nacional.

A la derecha, puente para la via del AVE, lindando con la población de Perogordo.

Esta imagen es anterior a la instalación a finales de 2019, de los paneles solares, que también se han apoderado de una gran extensión.

Esta elección, como se puede deducir, constituye un gran disparate, por temeraria, en todos sus términos y fue recurrida en su momento por los propietarios de parcelas reclasificadas.

Pero la intención ha estado clara desde el primer momento: una vez reclasificadas como de uso militar, la expropiación de estas parcelas, para el Ayuntamiento, que tiene capacidad jurídica de expropiación, le supondría un coste ridículo, rayano en una confiscación pura y dura, mientras que, al mismo tiempo, recupera mediante esta vía todas las superficies que ahora ocupan las instalaciones militares del Regimiento de Artillería, la Academia Militar y la Base Mixta, con la sobre-capitalización que esta adquisición conlleva, a costa, claro está, de la descapitalización de los propietarios de pequeñas parcelas a los que, por otros medios, se las requisan. Pocos pelotazos urbanísticos, y los hay muy amañados, pueden presumir de esta ingeniería.

Todo legal, por supuesto.

Destrucción de El Prado del Pueblo, con el trampantojo de un imposible velódromo no reglamentario que nunca se usó; y con el estrambote de unas pistas de tenis, tras el volódromo, que nadie solicitó.

Tres. Del mismo modo, con este último PGOU se recalificó en Madrona, y también en Fuentemilanos, una enorme superficie de suelo rústico como urbanizable. Sin previa solicitud por parte de los propietarios.

Estas superficies recalificadas, son a todas luces excesivas incluso para los años de la locura urbanística, orgía en la que participaron nuestras instituciones, con las consecuencias que todos estamos pagando.

En el caso de Madrona nadie solicitó ni demandó nada al respecto y del de Fuentemilanos desconozco si ha sido igual, aunque vemos que allí nada se ha urbanizado ni construido en lo que siguen siendo tierras de labor, aunque reclasificadas.

El caso es que, recalificado este suelo como urbanizable, las cantidades por pagos por IBI, antes rústico, se multiplican, mientras el uso de estas tierras sigue siendo el agrario. Con unos beneficios insuficientes para sostener los nuevos gravámenes.

Mientras tanto, no se puede construir ni hacer nada en ellas hasta que no se urbanicen, para lo cual se requiere el acuerdo de todos y cada uno de los propietarios y cuantiosos desembolsos para su tramitación municipal.

Debido a esta recalificación tanto, el Ayuntamiento sigue recaudando un IBI que no se corresponde con la realidad, toda vez que, desde hace unos diez años, la demanda social de este tipo de solares es nula, mientras soportan un gravamen muy superior al de su valor real. En consecuencia, el Ayuntamiento lo reconvierte en un patrimonio gravoso para sus propietarios y muy beneficioso para él.

Por muchas vueltas que le demos, se hace difícil comprender qué le mueve al Ayuntamiento de Segovia a insistir en estas decisiones y actuaciones tan perjudiciales y contradictorias, por su amontonamiento, en esta zona.

Razonándolo con buena predisposición no encontramos justificación para que no se reparta de forma equitativa aquello que la ciudad necesita, se evite lo evitable y se proteja y defienda el entorno natural tal y como nos ha sido transmitido durante cientos de años.

Únicamente pensando mal llegamos a las conclusiones y certezas que el lector ya habrá obtenido.

El primer motivo para pensar mal es la forma en la que se adoptan estas medidas. Se trata de decisiones democráticas, claro, pero democrático no significa legal ni legítimo, ni siquiera lógico. Democráticamente los vecinos de los pueblos anexionados pueden decidir en asamblea suprema que se desvinculan del municipio de Segovia y recuperan el ejercicio de la soberanía que el Derecho, la historia y la tradición les otorga, y que les fue arrebatado dictatorialmente en 1971, vulneración que no ha sido reparada.

De todas las acciones enumeradas, en ninguna, insisto, en ninguna, se ha tenido en cuenta la opinión de los propietarios y residentes en estos pueblos anexionados. Ni siquiera se les ha convocado al respecto.

Tampoco se les ha escuchado cuando su opinión ha sido divulgada por otros medios.

El Ayuntamiento de Segovia actúa en una posición de prepotencia y de abuso, más lesiva que la dictatorial que en su día padecimos; y lo peor de todo es que a menudo se equivoca, porque actúa a corto plazo: destruye, contamina y ahoga el espacio natural de un entorno inmediato de la ciudad y muy valioso.

Y lo que no es bueno para la colmena no es bueno para la abeja.

Texto y fotos: ©Fernando Ayuso Cañas. Septiembre 2019.


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