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Los Barros, de La Rumbona


Los Barros es un paraje que, según la infografía que se consulte, no aparece delimitado respecto a los de El Retamar y Las Panaderas.

El Catastro asigna a Los Barros unas tres fincas y una superficie de unas 35 hectáreas, que parten de la pared que circunda el caserío de La Rumbona, situadas la izquierda del Camino de Madrona a Valverde, sentido Valverde.

Con este mismo topónimo tenemos cuatro parajes en el distrito de Madrona: éste de La Rumbona; otro en Torredondo, que lo conforman las tierras inmediatas a la iglesia de San Bartolomé, orientación mediodía; otro en Escobar de Tardajos, entre la carretera SG-V-7221 y el paraje de Los Linares; y otro en Madrona, lindero con el Cerro de las Monjas, lindante con la carretera N-110, sentido Segovia. El nombre lo deben a la cualidad de la tierra, algo que se aprecia a simple vista recién arados a vertedera.

Se trata, en los cuatro casos, de simples tierras de labor dedicadas al cultivo de cereales de secano sin que destaquen por alguna peculiaridad. En esta serie aparecen a efectos de conocimiento, y porque también desde ellos se pueden abarcar amplios horizontes, a veces de gran belleza.

Anotación.

En términos absolutos, no es verdad que en estos parajes no se encuentran particularidades por tratarse de relieves planos, sin vegetación, dedicados al cultivo de cereales de secano. Otra cosa es que no se puedan ver, porque se trata de sedimentos que por lo general no dejan huella física. Sé por la generación inmediata anterior a la mía, que en un tiempo no tan lejano todos los parajes aquí relacionados estaban llenos de vida, porque a ellos acudían los labradores con sus yuntas para el desempeño de las sucesivas tareas que en cada ciclo exige la tierra. Muchas mujeres participaban también en algunas de estas tareas, como la de la siega, por ejemplo. Pero de todas las faenas había una que desempeñaban más las mujeres que los hombres, que era la de espigar. Una vez los haces en la era, se abría la veda para espigar. Todavía he llegado a tiempo de ver a grupos de mujeres recorrer ordenadamente las tierras ya "acarreadas" con sus sombreros de paja, sus rostros bien tapados con pañuelos, con sus sofocones... mientras desplegaban sus mandiles para para echar en ellos las espigas hasta ese momento abandonadas.

A esto hay que añadir, a continuación, los pastoreos de las distintas cabañas que, por turnos apropiados según la condición del animal, aprovechaban y limpiaban estos espacios hasta que llegaba el tiempo de la sementera.

Los campos estaban llenos de vidas, y en las vidas ocurren muchas cosas.

La enormidad del término de La Rumbona necesitaba en verano de muchas personas para llevar a cabo las tareas de la recolección en tiempo y forma. Mi padre estuvo allí varios veranos con la máquina trilladora, trabajando para Lorenzo del Pozo, persona con la que siempre le unió una gran estima y entendimiento. Siempre he oído a mi padre elogiar la organización en la casa de Lorenzo en cuanto al orden, efectividad y rigor que presidían todas las actividades, desde el el reparto de trabajos a la manutención de más de treinta personas, unas treinta y cinco, más los vaqueros y pastores.

Cada día del verano (y ojo, que lo del fin de semana es un concepto muy reciente) se mataba una oveja para el cocido del día siguiente. Al personal lo distribuían en dos turnos a la hora de la comida perfectamente organizados, con los tiempos y los sitios asignados para toda la temporada. Dos turnos a mediodía y otros dos por la noche.

A menudo mi padre repetía que nunca había comido cocidos también hechos como los de Victorina, Victoria Bernardo Otero (+2013, 96 años), esposa de Lorenzo del Pozo Palomo (+1990, 77 años). Siempre ponderaba la buena disposición de esa casa en esos meses de tanto ajetreo, de tanta intensidad; admiraba el esmero de su trabajo y su forma de atender a tantas personas sin conflicto y sin imprevistos.

Y en esas tierras que aquí se describen atendiendo sólo a lo que está a la vista, huérfanas de sucesos, ocurrían a menudo casos memorables de apuestas, de conversaciones, de azares... tanto con las personas como con los animales, que también tenían lo suyo...; en síntesis, de todo lo que puede derivar de los grupos sociales en esos trances, que bajo una apariencia simple, siempre resultaban tan comprometidos según las ocasiones.

Ahora sólo cabe lamentar la pérdida de esas historias; pérdida de la que somos responsables los de mi generación, por ser la que asistió a la gran revolución agraria que se llevó por delante, de forma definitiva, estas formas y medios de acometer las labores del campo.

Imagen obtenida del Catastro y complementada con algunos nombres.

Inmediato a la casa de labor La Rumbona, se extiende este paraje ladera arriba.

Imágenes obtenidas el día 10 de abril de 2021, día de poderosa tormenta.

Continuación de la anterior. En el lado izquierdo del camino, sentido Valverde.

Continuamos en el mismo camino, sentido Valverde. A la izquierda, Los Barros, a la derecha, La Muela.

Camino Valverde. Sentido: La Rumbona, y por tanto, a la izquierda La Muela y a la derecha, Los Barros.

Cerramos este recorrido con una panorámica obtenida en este día de tormenta, con la perspectiva La Rumbona - Madrona - Sistema Central.

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