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Los Cascajales y Pradera del Molino

El polígono que forma el Camino Abades con un tramo de la SG-724 por un lado, la N-110 (La Pista) por otro y con la ribera del el río Milanos como tercer lado del triángulo, contiene dos parajes con sus respectivos topónimos: Los Cascajales y La Pradera del Molino.

Técnicamente el final del casco urbano de Madrona está mucho antes, pero la fisonomía constructiva dice otra cosa. Y las señales atienden, como se ve, a la realidad.

A la derecha, Los Cascajales, muy cerrados y construidos.

Ambos parajes nos ofrecen una paradoja de esas grandes que encontramos en la vida: son los menos interesantes en todos los sentidos y, sin embargo, son los más vistos. Contradicción que tiene su paralelo en el refranero popular: la suerte de la fea la guapa la desea.

Son los más vistos sin ser visitados. Nadie los visita, porque por sí mismos no tienen nada que ofrecer, salvo campo abierto y plano, si bien cada vez más cerrado y acotado, pero todos pasamos por ellos una y otra vez, pero nunca a mirarlos, precisamente.

Imagen obtenida del Catastro en el mes de julio de 2020.

Esto es lo que figura en el Catastro, pero en realidad existe bastante más edificación.

De tanto pasar ya resultan familiares para todos los vecinos, para quienes es repetitivo atravesarlos a través de la SG-724 por ser itinerario de paseos de tradición muy consolidada; asimismo para ir y volver de El Soto de la Grajera y también para salir a la N-110 con dirección a Ávila. Sin embargo, la mirada no se detiene en ellos, porque se dirige al soto, o a la sierra.

Los Cascajales

Carretera SG-724, antes N-110, elegida como itinerario de paseos, a pesar de que las personas no cuentan con un vial peatonal que les proteja del paso de los vehículos.

Llega, aproximadamente hasta el kilómetro 9 de la SG-724. Se trata de una zona que, como su nombre indica, siempre fue de muy baja calidad para la explotación agrícola. Sin embargo, por su especial ubicación enseguida fue objeto de una nueva colonización por parte de vecinos de la ciudad de Segovia. De hecho, de los primeros colonos de la ciudad que llegaron a Madrona, la familia Lucio, almacenistas de frutas y hortalizas, construyeron aquí su gran almacén e instalaciones de cámaras frigoríficas industriales. Esta familia aún utiliza esta finca ininterrumpidamente desde el año que se establecieron, el 1967.

Cascajal es esto que vemos en el centro de la imagen: terreno copado por guijarro y cantos rodados entre arenas. Uno de los peores terrenos para cualquier tipo de cultivo.

Y a poco que se hurga, aflora su ser.

Casi a la par el empresario Enrique Esquivel adquirió otra finca para construir en ella una fábrica de terrazos, cuya actividad abarca varias décadas hasta convertirse, por mediación de otro dueño, en almacén de materiales de construcción.

Hoy, en el año 2020, este entorno ya se presenta como irreconocible respecto a su fisonomía histórica e inmediatamente anterior a la citada década, debido al cercado de una mayoría de fincas, vegetación y construcciones.

Imagen del SIGPAC también del mes de julio de 2020.

Aquí se aprecia bien la posición tan estratégica de este paraje. Es su único interés.

La Pradera del Molino

Nos arriesgamos a decir que, aproximadamente desde donde está marcado el kilómetro 9 de la SG-724 hasta el río Milanos, es la superficie que abarca el paraje nombrado como La Pradera del Molino. No tengo ninguna certeza oficial, pero, a tenor de la mejora de la calidad de la tierra, que se produce ahí, se puede fijar ese punto.

Ninguno de los elementos a los que se refiere el topónimo está ya presente en este lugar. Ni hay pradera, ni hay molino; tampoco vestigios de éste.

Aunque se deduzca fácilmente que este nombre lo toma de un molino movido por las aguas del Milanos. Particularmente, tampoco me he encontrado ningún documento antiguo que diera fe de un posible molino en este lugar.

Aproximadamente La Pradera del Molino comienza aquí, como continuación de Los Cascajales.

La calidad de su tierra es bastante mejor que la de su antecedente. La superficie de de cascajal afortunadamente no es muy extensa.

Vemos como enseguida está ya el río Milanos y El Soto.

Esta parte del polígono descrito tiene nombre diferenciado debido sobre todo a la calidad de su tierra, bastante mayor que la de su limítrofe. Y es fácil deducir que, por su proximidad al soto y su similitud en cuanto al tipo de suelo de aquel, en la antigüedad estuviera dedicado a pradera.

También ha sido colonizada por alóctonos, de Segovia en su totalidad, aunque en menor intensidad que la zona colindante.

Ambos parajes se asientan sobre superficies casi planas y esta es otra característica que juega en su favor para ser elegidas por quienes quieren tener una finca vallada en el campo. Todas las fincas de ambos parajes están clasificadas como suelo rústico, por lo que no existe ningún tipo de planificación urbanística.

Esta es la parte menos construida de La Pradera del Molino a día de hoy, mes de julio de 2020.

En la actualidad, toda la superficie cultivable se destina al cereal de secano.

Ojo Crítico

Dado que no rige para este polígono ningún tipo de planificación urbanística, por lo que carece de infraestructuras, abastecimientos, calles y viales, el carajal está servido. Se trata de suelo rústico en toda su extensión, en el que se edifican sucesivamente, como vemos en la imagen del Catastro, diversas construcciones: chalets, refugios e industrias.

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