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Cerro de las Monjas 1

Tampoco existe para la infografía topográfica este paraje. Por eso desde aquí este topónimo se reivindica con más fuerza aún.

Se trata de un promontorio, en este caso de tierra arcillosa, que marca un cambio de terreno y de nombre, con la carretera N-110 de por medio. Cesa la Lastra de Hontoria para dar comienzo el paraje de Los Abonales.

Se encuentra a continuación del Cerro de las Viñas, por lo que cabe plantearse la planificación de alguna ruta que comprenda a éstos dos junto con del Peñasgordas. En la actualidad no se dispone de ninguna senda ni camino adaptado.

¿Por qué se llama así?

Sólo sabemos que durante generaciones se ha transmitido de esa manera y también sabemos que quienes elaboran gran parte de la cartografía oficial no se documentan debidamente sobre los nombres de parajes, enclaves, accidentes, cerros, caminos y otros elementos que poseen nombre propio precisamente por su distinción respecto a lo demás. Puede que éstas y otras especialidades geográficas ellos tal vez consideren menores, pero sólo porque no son de aquí. No se debería despreciar la riqueza de la toponimia.

Los intentos de descifrar el origen y motivos de este nombre sólo nos llevan a una vía: como se ha señalado en otros apartados, las instituciones religiosas de la ciudad de Segovia tuvieron extensas propiedades en Madrona hasta la desamortización de Pascual Madoz. Cabría pensar que por su elevación, 984 metros de altitud, las componentes de alguna congregación u orden acudieran a este punto, desde el que se domina una buena parte del término en 360º, para obtener referencias visuales de sus numerosas propiedades. Es lo único que se me ocurre, dado que no existe en este paraje ningún vestigio, testimonio o pista que nos pudiera indicar alguna certeza al respecto.

Al partir del Cerro de las Viñas, esta es la imagen que obtenemos. Suaves ondulaciones, espacios abiertos, buenas tierras para el cereal, otro tipo de armonía....

El Cerro de las Monjas es, como se puede apreciar, apenas una ondulación de fácil acceso, que incita a asomarse y descubrir nuevos horizontes.

Son los que siguen.

Como ya tenemos dicho, lo primero que hace uno al subir a cualquier cerro es mirar a Madrona en primer lugar. De lo contrario no sabe uno ubicarse como es debido. Se necesita esa confirmación.

Desde este cerro el pueblo aparece lejano, tapado en su mayor parte, pero los ojos de la torre aún siguen nuestros pasos.

El teleobjetivo nos acerca incluso el pueblo de Fuentemilanos.

Tras el poste de la luz vemos La Cuesta Arnal, con el monte de Escobar a la izquierda.

A la derecha de la columna, los sotos de Madrona, con las arboledas de las vegas del Río Milanos y Río Herreros.


En dirección a La Mujer Muerta vemos inmediata la Lastra de Hontoria.

Curiosamente, en esta lastra hay fincas que figuran en el Registro de la Propiedad con dos partes según su pertenencia: una adscrita al término de Madrona y la otra al de Hontoria.

La zona verde de la izquierda es una reforestación en una tierra de Frutos de la Calle de Castro, ahora de su hijo Raúl. En su extremo derecho superior estuvo la Fuente Albina (Fuente Albilla, Fuente Ervilla.... reza en el Catastro) hasta su desecación por los sondeos realizados por el Ayuntamiento de Segovia, un poco más abajo, en Los Abonales.

La carretera es la N-110 en sentido Ávila hacia la derecha.


Esta es la mira perpendicular a la carretera, en sentido Hontoria, con su lastra homónima que se inicia de inmediato.

Choca este enorme vacío, porque a las claras se ve que no es natural, sino antrópico. Como no podía ser de otra manera.

En la página siguiente lo tratamos.

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