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Cuatro dimensiones para el entorno Pozuelos: camino, prado, arroyo, Cuesta Blanca...

El término Pozuelos designa al menos tres conceptos para tres destinatarios diferentes. Desde aquí intentamos desarrollarlos en un sencillo desglose.

Unido de forma inseparable a este entorno tenemos La Cuesta Blanca, topónimo marginado de la infografía más moderna y que no tiene porqué desaparecer.

Ni siquiera la infografía del SIGPAC recoge toda la toponimia. A veces identifica accidentes con nombres erróneos.

Camino Pozuelos

Este camino no está recogido con este nombre en ningún mapa ni tampoco en las Ordenanzas Municipales de 1906, porque es el mismo que el Camino de Torredondo, pero el tramo que va desde su nacimiento en la carretera SG-724, hasta La Cuesta Blanca, tiene nombre diferenciado: Camino Pozuelos. Por ejemplo cuando hablamos del cementerio, lo ubicamos en el Camino Pozuelos. Y la tradición oral también lo designa de este modo, por lo que aquí al menos también va a tener el lugar propio que, a mi juicio, le pertenece, como le pertenece también una latitud de 6 metros, 680 milímetros, tal y como consta en las antedichas ordenanzas.

No conozco el motivo del nombre, aunque es fácil deducirlo, pero sí que participa de los diminutivos que tanto gustan, o no, pero que se imponen en la toponimia oficial. De otra parte, este nombre está presente en gran parte de la geofrafía española.

El Camino llega al paraje del que toma su nombre.

En segundo plano, la finca de nuestro convecino Ángel Tuñón Delgado (casado con Jacinta Celaya Arrizabalaga), transformada por él en un vergel.

Ángel a base de esfuerzo y dedicación ha convertido una ladera yerma en un pequeño oasis en el que planta y siembra gran variedad de plantas y árboles.

Nótese el contraste con la ladera lindera que permanece en su situación original, que es la misma que se encontró Ángel cuando empezó.

La ladera mira a Suroeste.

En último plano, la presencia sosegada y majestuosa de los Montones de Trigo, el del pico, y de Paja, el más próximo, cuya repoblación emprendida por su dueño ya se nota incluso a distancia.

 

Desde la concentración parcelaria sus condiciones de firme y medidas han mejorado notablemente. Y es uno de los más frecuentados por todo tipo de deportistas, paseantes y personas que ejercitan el caminar. Este tramo, hasta la Cuesta Blanca, es corto, y muy llano. Cubre una distancia de unos 934 metros, mientras que el Camino de Torredondo, en total, incluido este tramo, alcanza los 3,9 kilómetros hasta la Plaza de la Constitución de esa localidad.

Puedes volver la vista y no quedar por ello convertido en sal.

A cambio obtendrás este horizonte que, de querer descifrar y nombrar todo lo que ves, te llevará bastante tiempo.

El prado de la izquierda es el Prado de Pozuelos.

Desde este camino se obtienen vistas panorámicas anchas y profundas en casi los 360º. Está muy despejado, o, por decirlo de otra manera y entendernos, es lo contrario a algunos tramos del Camino Abades.

Prado Pozuelos

Valle del Arroyo Pozuelos. El Cerro de las Viñas, en último término a la izquierda.

Este prado es una de las fincas integrantes de la Dehesa Boyal de Madrona, y la superficie inscrita en los registros oficiales es la que consta en las Ordenanzas Municipales del Distrito de Madrona, en las que aparece como parte de la antedicha Dehesa, de esta forma:

Otro prado, denominado Pozuelos, de cabida tres obradas, equivalentes á una hectárea, diez y ocho áreas y treinta y cuatro centiáreas.

Una acción positiva, tal vez la única, del Ayuntamiento de Segovia, que no tiene ninguna jurisdicción sobre la Dehesa Boyal de Madrona, ha sido la de repoblar con fresnos este prado y el valle del mismo nombre.

En primer término, construcción, también por el mismo Ayuntamiento, de uno de los sondeos desecadores de las aguas superficiales y sus manantiales.

Dado que ya no se hacen apeos de las fincas, ni ningún otro tipo de comprobaciones, ahora no tenemos ninguna certeza sobre la integridad de su superficie. Aunque este tipo de bienes tienen naturaleza jurídica de inalienables, imprescriptibles e inembargables. Cualquier menoscabo que pudieran sufrir ni prescribe ni crea ningún tipo de derecho por mucho tiempo que se mantenga.

Otra perspectiva del prado y su valle, con la caseta que protege la perforación acuífera.

Es un mes de junio muy especial por muchos motivos y, de entre ellos, el de la combinación de los colores que nos ofrece la Naturaleza y que podemos ver en la imagen.

Arroyo Pozuelos

Es el que ha salido peor parado a causa de esta forma que tenemos de concebir el progreso, y que no es otra que la devastación de la Naturaleza, dando por hecho que nos pertenece y que podemos hacer con ella lo que se nos antoje.

El verdor del cauce nos recuerda cómo hubieran seguido siendo las cosas de no haberlo desecado con los sondeos del acuífero.

También es víctima de desaparición de la infografía en los mapas. Se le ha solapado con el nombre de Arroyo Matamujeres. Se debe al desconocimiento de quien elabora estos mapas y a la falta de iniciativa de los vecinos de Madrona para corregir este desafuero. El Arroyo Pozuelos abarca desde la N-110, porque es desde ese punto desde el que siempre tuvo manantiales propios, al contrario que el de Matamujeres, que es un arroyo de torrentera, de avenida producida por tormentas o deshielos.

De su cauce emerge un verde tan atractivo que uno no se cansa de fotografiarlo.

Donde antes crecían espontáneamente berros y perifollos, ahora sólo queda pasto.

El Arroyo Pozuelos, hasta la aparición de los sondeos que realizó en esta zona el Ayuntamiento de Segovia para llevar agua a la ciudad, hacia 1976, ofrecía aguas corrientes y manantes, pulcras y perpetuas. De la calidad proverbial de sus aguas daba cuenta el hecho de que en su cauce brotaban berros y perifollos (corujas, en terminología local) plantas que únicamente pueden prosperar en aguas impolutas. También fue un arroyo cangrejero del que muchos madronenses obtenían con cierta facilidad este crustáceo tan apreciado en la gastronomía. Todo esto, después de miles de años inalterado lo hemos destruido en un instante.

Ojo crítico

En lo que respecta al arroyo Pozuelos cabe al menos una reflexión sobre cuánto nos cuesta y cuánto nos va costar en lo sucesivo e inmediato, esta forma de devastación de la Naturaleza. Las aguas uperficiales, los manantiales, las fuentes, su flora, su fauna... todo desecado por los sondeos y perforaciones.

Donde antes, hace tan sólo unos años, se pescaban cangrejos de río, ahora sólo medra la maleza.


Vista desde el sur. Le construyeron una alcantarilla de tubos de cemento que yo percibo como humillante; pero duele más el saber que aún así, todavía le sobra paso como puente, porque sus aguas no corren, no manan, no se las ve....

El campo, la naturaleza, el mar, los ríos... no aguantan todos los daños que las personas les causan. Nos devuelven el desvarío a su manera, pero nos lo devuelven.

Cuesta Blanca

La Cuesta Blanca es esa elevación en curva del Camino Pozuelos, punto en que cede el nombre oficial al Camino de Torredondo.

Es otro de los topónimos desaparecidos de la infografía. Se trata de un leve repecho en curva, cuya característica es la de que su firme lo constituye una enorme laja de piedra caliza muy blanca y muy blanda, por lo que a fuerza de ruedas de carro, se desgastaba, se quebraba y, una vez molida por las mismas ruedas, desprendía un polvo fino similar a la harina.

Al coronar la pequeña cuesta, se abren otros horizontes que ya veremos en otra ocasión, y que alcanzan hasta la misma ciudad de Segovia.

A pesar de su insignificancia geográfica, tiene nombre propio debido a la característica reseñada y también porque marca un punto de desnivel a partir del cual aparecen horizontes nuevos que se extienden hasta las poblaciones vecinas: Segovia, Torredondo y hasta Valverde.

Un mes de junio con combinaciones de colores bastante inusuales en nuestro clima.


Vista desde la cima hacia el Cerro de las Viñas.

La Cuesta Blanca ha perdido su lugar en los mapas y hasta el color que le da nombre (aunque permanece debajo de esa capa de arena)

Vista hacia Madrona, que, aunque no lo vemos, sabemos dónde está.

La vista alcanza hasta la misma pared del monte de Riofrío. La Sierra de la Mujer Muerta parece mantener un diálogo con sus nubes.


Imágenes tomadas el 14 de junio de 2020

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