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Raso del Soto 1

El topónimo con el que aparece en el SIGPAC es el de Raso del Soto. Pero en Madrona también lo hemos oído nombrar como Ladera de las Viñas, o Las viñas del Soto.

Este es el Raso del Soto en todo su largor. La imagen parte del último cerro hacia Fuentemilanos. Como se puede apreciar, la fisonomía de las fincas ya no es la pobre de antaño.
Se debe a la roturación con aperos modernos y tractores potentes, que vuelven desde muy abajo la tierra.

Arriba a la izquierda, la silueta de la catedral como vigía incansable de estos campos.

Sin embargo, el oficial es un nombre acertado, por cuanto en las Normas para el MTN25. Conceptos básicos y terminología, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico Nacional del Ministerio de Fomento, lo describe del siguiente modo:

Raso (del lat. rasus, que procede del verbo radere 'raer o raspar una superficie'). Lugar liso y sin desniveles. También puede tener la connotación de terreno sin vegetación

Por tanto, si nos atenemos a la segunda acepción, esta ladera, antes de que los cultivadores de los tractores profundizaran en la roturación, siempre fue casi yerma. No ocurre lo mismo ahora, en la que estas tierras se han vuelto tan productivas para cereales como las demás.

En cualquier caso, aquí se propone usar el nombre oficial, por su acierto, porque es el que corresponde, por unificar y, además, es bonito.

Esta es la mira hacia Los Calocos. Todavía queda una franja de ladera descartada para cultivo.

En ella crece una especie de tomillo que al rozarlo, desprende el mismo olor que el humo de la marihuana en formato porro. Al principio desconcierta un poco y hace que mires en derredor por si hay cerca alguna fiestuqui en alguna parte, pero no, estás tu solo con este olor.

Se trata de la franja que ocupa la ladera que se extiende desde los puentes de Herreros (así nombramos aquí a este puente de dos ojos) hasta el inicio de la Cuesta Arnal. Está delimitada por la N-110, en la parte de abajo y el término de Bernuy o Los Paredones en su parte alta, con su paraje llamado Valdecazo. Mide unos 700 metros de largo por unos 200 (en término medio, porque la línea de su franja superior es muy irregular). Su orientación es la de sureste.

Son fincas particulares a excepción de una estrecha franja inmediata a la N-110, que se ha repoblado de forma natural de fresnos. Algunas de las fincas más próximas a Herreros, también fueron colonizadas desde la década de los 70 con edificaciones diversas.

Es un paraje que se ve muy bien desde la parte de la carretera y no se necesita cruzarlo ni andarlo para nada. A simple vista no presenta un interés especial ni alberga ningún misterio. No sería necesario patearlo… salvo para obtener imágenes como las que aquí se ofrecen, tomadas el día 4 de julio de 2020.

Para muchos madronenses, como es mi caso, también nos trae recuerdos de vendimias, de juegos y de lagarejos… en las viñas de la familia Sonlleva, que asimismo tuvieron durante muchos años un lagar en la casa de La Tía Isidora, en el que se obtenía vino del modo tradicional: pisando la uva, etc.

Sin teleobjetivo hacia la ciudad de Segovia.

Hubo más familias con viñas en esta zona. Aunque no entiendo de clases de uva, creo que eran de la variedad Garnacha Tinta, una uva elegida por un gran rendimiento que da lugar a vinos vigorosos; y es, además, la uva tinta más cultivada en España.

Otros recuerdos, no en mi caso, pueden ser los de los asaltos a las viñas por algunos vecinos de Fuentemilanos… "que les pillaban de paso…".

En la actualidad, toda la superficie cultivable se destina al cereal de secano.

Vista hacia el término de Bernuy, muy extenso, con los Montones de Trigo y Paja al fondo.


Este es otro de los parajes que no se visita, se ve desde la N-110 y hay que salirse de esta vía, y ascender la ladera para encontrar el deleite aristotélico de la mera contemplación (un tipo de felicidad del que Aristóteles afirma que se puede obtener a través de la contemplación de lo bello; algo colateral a lo que nosotros llamamos el fijarnos...). Y aquí emerge el recuerdo de oír a los madronenses, que a la hora de dar un acuse de recibo potente, aunque discreto, a su interlocutor, intervienen durante su exposición con un fíjate... muy superior a un simple sí, ya ya, etc., como medio de dar por bueno y asegurar íntegramente lo escuchado.

Aplicación de teleobjetivo a esta vista hacia los Montones de Trigo y Paja.


Encontramos horizontes que se muestran distintos en función del punto que fijes.

Como si estuvieran en tránsito permanente.

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Raso del Soto y 2