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Sotopalacio

Sotopalacio, como su limítrofe Molinguerreros, es un paraje cuya fisonomía y características desmienten esa idea, que no es otra cosa que un prejuicio (opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. DRAE), de considerar a Castilla como páramo de vacío y sequedad. Aquí están las razones.

Dentro del término de La Rumbona, se extiende a lo largo de la vega de un tramo del Río Milanos; es llano todo él; mantiene prados verdes durante todo el año, abundante agua, sotos de fresnos, tierras de labor de alta calidad y una fauna muy diversa que aquí encuentra buen acomodo.

Figura en el Catastro como el Polígono 14, parcelas 13, 33 y 34.

En cuanto al agua conviene una precisión. Hasta la desecación producida por las perforaciones, los manantiales propios del Río Milanos mantenían su cauce con aguas corrientes e manantes, tal como se cita en los textos antiguos. Lo que sigue es una corroboración de ello.

Épica/Época veraniega de El Sotopalacio

Cuando el estío avanzado secaba los bodones de El Soto y de El Plantío, recurríamos a los formados en el río Milanos en Sotopalacio. Era una época en la que aun no se habían puesto puertas al campo (las actuales vallas de espinos que todo lo cierran); tampoco conocíamos los abrojos por lo que cabalgábamos libremente sobre nuestras bicis por cualquier superficie sin obstáculos ni contratiempos, y en ellas acudíamos raudos a los bodones de este lugar, a nuestro antojo y conveniencia.

De todos los bodones de Sotopalacio, dos fueron los más populares y renombrados, bien por la afluencia, bien por causas colaterales. Reproduzco las referencias que publiqué en su día en EAS, actualizadas, en su caso.

La Presa

Sitio: Prado y soto de El Sotopalacio, entre los caseríos de Paredones y La Rumbona. Río Milanos. Al ser una balsa artificial, resultó un bodón inmenso ya que el dique, construido a base de superponer piedras y trozos de césped, se levantó al final de un tramo en el que el río se ensancha varios metros. También de buena profundidad y buen suelo, sin piedras, sin raíces... limpio y confiable... también fue el preferido porque sus dimensiones permitían la natación de trayectos larguísimos. No se secaba en verano ya que lo alimentaban los propios manantiales del río, desde Molinguerreros. Acudían a él gentes de Madrona pero también bastantes de la ciudad de Segovia e incluso de nuestro vecino pueblo de Fuentemilanos. De otra parte, se hizo famoso por su abundante pesca: enormes barbos, cangrejos, mejillones de río y otras especies. Sus riberas las flanqueaban prados, fresnos, sol y sombras para las preferencias y solaz de cada cual.

Los Berrales

Sitio: Sotopalacio, en el río Milanos. He aquí el bodón más legendario de todos, el de más categoría y autoridad porque ponía a prueba el valor de los mozos del lugar. Semi escondido en un recodo del río, debido a su profundidad y a la gruesa corriente de agua que lo atravesaba, se hizo muy de respetar, sobre todo para los legos en las cosas del nadar, para los de secano. Sin embargo su capacidad era mínima debido a que en ese punto el cauce se estrechaba considerablemente, hasta reducirlo a una especie de poza.

Hay sobre este bodón una leyenda (o tal vez una realidad como afirman muchos en Madrona) según la cual existía en esta poza un fuerte remolino de aguas, causado por un gran agujero por donde se sumergía el agua, arrastrando en su huida a quien pillara en descuido, e incluso a quien se acercara. Esto, en el largo tiempo en que lo conocí y me bañé, no era tal y no daba miedo ninguno y del supuesto agujero no había indicio material (puede que el agujero se hubiera taponado ya con ramas, hojas que lleva el río... nunca lo supe) pero lo que sí es del todo verídico es que de este bodón han tenido que sacar a varios con el estómago ya repleto de agua. Sí es cierto que aquí algunos bañistas se han llevado buenos sustos, bien por inexperiencia o por descuido, mozos bien hechos y derechos. Personalmente lo achaco a la falta de experiencia. En aquel tiempo nadie, nadie, recibía clases de natación. Todos aprendimos en los bodones de los ríos. Se deduce por tanto que las técnicas de natación vendrían mucho después, según los casos. Diferenciábamos la pericia de los nadadores según dos únicos niveles: se sabía nadar (a crol o braza) o sólo a perro. Y luego los que no pillaban nada, ni siquiera flotar, que no eran pocos.

Los Berrales eran tabú para las pandas de pequeña y mediana edad. De chicos, porque chicas allí nunca se bañaron.

Por esta misma zona existían otros bodones de buenas condiciones porque por allí el río manaba con abundancia, pero sólo se adentraban en ellos quienes los conocían bien, como los habitantes (en su día) de los caseríos de Paredones y La Rumbona (familia de Lorenzo del Pozo, experimentados pescadores a mano). Era un lugar este soto de abundante fauna, y dentro de ella de abundante pesca (en Segovia lo conocían muy bien) de cangrejos, así como de peces grandes que se escondían entre las raíces sumergidas de fresnos, bardagueras y retamas de las riberas. También había que atreverse a meter allí las manos y los pies, que todo valía para hacer salir a sus huéspedes y, de cuando en cuando,sacar agarrada, por no poder verlo hasta estar fuera, una buena culebra en vez de peces... culebras de agua, inofensivas, se suponía, pero culebras.

En cualquier caso, la descripción de estos lugares es la de pequeños paraísos: espacios idílicos en los prados, en el césped de los sotos, bodones, remansos y meandros por los fresnos. En plena, pura y viva naturaleza; con total confianza y plena tranquilidad (hoy las alambradas han restringido el acceso a estos parajes y también ha cambiado el itinerario los caminos de toda la vida). Veranos de bici, de verde, de baños, de amistad ...

Resulta cuando menos curioso que la infografía del Catastro reseñe Los Berrales como paraje. También la infografía del SIGPAC reseña de la misma forma.

Las fincas número 13 (que pertenece a la Dehesa Boyal de Madrona, continuación del Prado Riajal o Prado del Pueblo), 33 y 34 son las que figuran en el paraje Sotopalacio.


Imagen del SGPAC que sitúa el bodón de Los Berrales justo donde se encuentra.

El Prado Riajal, como se ve, sobre pasa el Cordel de Los Paredones y se adentra un poco en Sotopalacio.


Así es Sotopalacio: prados, fresnos, río...


Camino Real de Ávila en su tramo de Sotopalacio.


En pleno estío Sotopalacio mantiene el verde de sus prados.

Pendiente de ampliación con imágenes del Río Milanos.

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