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* Plaza Mayor * Rutas Sentimentales * Pretextos * Fotografías *

Semana Cultural 2018. Sábado 28 de julio

Marcha a paso pastor. Organizada por Carlos y Elías.

Edición 20ª: Ruta de las eras I

El tema principal de la ruta de este año ha sido el de la eras. Su recorrido, bien diseñado, incluyó todas las importantes. En la organización que establecen Carlos y Elías, ambas condiciones, tema y recorrido permanecen en secreto hasta el preciso momento de partir.

 

Al encontrarnos y mientras se espera a los más tardíos, ceremonia del pan de hogaza mojado con anís, para afrontar el relente de la amanecida.

 

En José Luis López García sí se cumple ese dicho castellano salimos a los abuelos. En este caso, por lo que tengo oído, Jose ha salido a su abuelo Eugenio, padre de Silvano, que también debió ser un artistan en varios sentidos y uno de los personajes más alegres y dicharacheros de Madrona.

Para esta ocasión, como veremos, ha venido bien equipado para hacernos disfrutar de cantos, jotas, poesía...y conversación.

 

La prédica de Carlos justo antes de partir se ha institucionalizado, y tengo para mí que cada vez le salen más largas.

Su temática es libre y puede tener relación con el momento o no. La de este año, versaba sobre la interpretación de señales y enigmas que aparecen en nuestras vidas, que se nos presentan con la intención de perjudicar nuestro normal acontecer, por lo que hay que intentar acorralarlas y doblegarlas para neutralizar sus efectos perversos, mediante su reconversión en energía positiva y optimismo... (...o eso me pareció entender…).

 

Iniciamos la andadura por la Calle Cantarranas desde la que se puede constatar visualmente la destrucción del Prado de La Mancha, prado de eras en su máxima expresión. No supimos defender su integridad y ahora soportamos una penitencia que consiste en presenciar y compartir todo el horror constructivo que se ha perpetrado en estas eras, y lo que ello conlleva: la privación del uso tradicional por toda la vecindad, legítima propietaria de estos espacios.

En la imagen, una antigua entrada a El Plantío, desde la que se puede constatar la transformación de este gran prado, ahora repoblado de fresnos. Es un acierto y se reconoce como tal, si bien presenta descuidos en su atención y limpieza. Este año de grandes nevadas y abundantes lluvias han creado selvas de cardos y maleza.

 

 

Fotografía que podemos situar en 1961, recién acabada La Pista

De derecha a izquierda: Felisa Ituero (Felisa de Plácido), Rosa Bernardo, y los críos: Carlos Bernardo, Periquín (hijo de Felisa y Plácido), Jose Bernardo y, a su derecha, quien esto escribe, con un pantalón de peto de los que me hacía mi madre.

Estamos , en las Eras de El Plantío. A Carlos y Jose siempre les hemos conocido por el nombre de Los Mellizos y, además, a cada uno de ellos siempre se le ha nombrado como Jose el Mellizo y Carlos el Mellizo, algo que les libró de motes, aunque no al cien por cien.

Siguiendo con los nombres, por lo que respecta a Periquín, llegó a Perico puede que cuando tomara la primera comunión, pero, como Perico el del Tío Aurelio, entre nosotros nunca pasó a Pedro. Cosas de los pueblos.

Después, por dolorosos designios muy difíciles de asumir, porque no los podemos entender ni descifrar, Perico y Jose nos dejaron antes de tiempo, y quiero que sirvan estas letras para enviarles, allí donde estuvieren, nuestro vivo recuerdo y todo el afecto que supieron merecer.

 

 

En la foto, con La Pista recién construida, vemos las eras al finales de agosto, ya hechos los montones para proceder después a la limpia.

Los tres de la izquierda son los del Seat 600, que tenían coche y cámara de fotos pero les apetecía llevarse una imagen pintoresca de aquella España pobre, atrasada, y elemental . Se daba con cierta frecuencia el que pararan coches de extranjeros para hacer fotos de las eras en acción. Esta se la enviaron a Rosa Bernardo Fuentes, quien me la ha facilitado.

Corrobora la afirmación de la imposibilidad de hacer el recorrido pisando las propias eras el hecho de alambrada y otros impedimentos. Cruzamos la N-110, llamada en Madrona La Pista. La construcción de la esta carretera supuso la mutilación de este gran prado. Este cercenamiento se produjo hacia el año 1960/61 sin ningún tipo de consulta, acuerdo… mucho menos indemnización. Fue un atropello total en todos los sentidos, por cuanto tampoco se previó un paso amplio por debajo de la vía para mantener los servicios de paso de todo lo que, en derecho y costumbre, puede puede transitar por este prado que, recordamos, también da servidumbre a diversas fincas de labor. Se llevó a cabo con total falta de respeto, no sólo a la ley y a la centenaria costumbre, también a la vecindad de este lugar, tal y cómo se perpetran, en todo tiempo y lugar, muchas agresiones a lo común, a lo que a todos pertenece. La cultura de lo común no interesa en ninguna parte. Esto es algo que no ha cambiado. Pero esta una reflexión que nos desvía de nuestra ruta. Enseguida nos asomamos al Prado del Lugar, recogido en las Ordenanzas de 1906 como Prado del Pueblo.

El Prado del Pueblo no abarca sólo lo que conocemos como El Plantío, sino todo él hasta su terminación en el término de Bernuy. También éste presenta dificultades para su recorrido en vena, dadas las alambradas que ha instalado el Ayuntamiento de Segovia.

En este punto de la foto paramos para comentar la actividad de la eras en este lugar y, cuando Carlos nos enseña la foto de arriba, ya constatamos que esta marcha nos está saliendo más musical, emotiva y cultural, si cabe, que las anteriores. Las eras son un tema que da para mucho y le dedicaré un texto exclusivo en Rutas Sentimentales, aquí, en El Soportal. Detenemos la marcha para ventilar no una añoranza, sino un breve relato sobre los recuerdos de un tiempo lejano, más elemental, más simple y, sin embargo, para nosotros, mucho más intenso y expectante, porque era aquel en que nos asomábamos a la vida de los adultos, etapa de socialización en unas circunstancias difíciles por la escasez y el atraso de ese mundo rural destinado a su desaparición.

 

Continuamos por el Camino de la Alamilla y, pasados los mundos sumergidos de romanos y visigodos, nos detenemos frente a lo que fue el muy nombrado y ya desaparecido Corral de Bernuy. Se trataba de un recinto construido para facilitar la labor del vaquero y la protección de los ganados en época de pastoreo.

Dada la extensión de este prado, en este segundo corral se agrupaban las reses para su recuento y pernoctación. Ahora su superficie también se encuentra repoblada de fresnos y no permanece ninguna señal visible de su existencia, salvo en las mentes de quienes lo conocimos y oímos su nombre miles de veces, nombre que toma del territorio en el que acaba el Prado del Pueblo: término de Bernuy de Riomilanos.

Este prado acompaña al Río Frío en todo su largor y, cuando acaba el prado, el Frío aun continúa en soledad unas decenas de metros hasta entregarse al Río Milanos, Milanillos, en terminología oficial.

 

Justo antes de entrar en el término de Bernuy, nos detenemos a comentar una buena piedra caliza con un grabado de una cruz sobre el Monte Carmelo.

Después de varias elucubraciones, convenimos, apoyados por sólidos argumentos, que lo más probable es que se trate de uno de los hitos de los empleados en los deslindes que con frecuencia hacían nuestros antepasados.

En el libro en el que estoy trabajando, titulado Colección Documental del Lugar Ð Madrona, incluyo más de diez transcripciones de documentos de deslindes de los términos de Madrona.

En estos documentos se da cuenta de los elementos que utilizaban para señalar lindes y cotos, y entre ellos, el de hacer una cruz era uno de los más recurridos. En concreto, el que tenemos a la vista, demarcaría los términos de Bernuy y el de Madrona, porque está situado justo donde procede.

 

Unos cincuenta pasos más adelante nos detenemos para comentar un hecho doloroso que aparece nosotros: al Frío lo han atravesado, por ambos lados del camino, con sendas alambradas de púas, sustentadas en unos postes de granito. Un hecho ilegal de todo punto y denunciable.

 

Lo que tenemos ante nuestra vista es algo que en tiempos de las eras y deslindes no se hubiera consentido. Afortunadamente, el Frío, aunque río humilde y de modesto caudal, ha sabido defenderse de esta barbarie y, a la chita callando, él mismo ha conseguido derribar estos postes con base de hormigón.

Y nos alegramos mucho de ello. También confirma la razón del dicho: ... es como poner puertas al campo... pues aquí tenemos una imagen que viene al pelo.

seguimos, que llevaremos unos 2/3 de recorrido...

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