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* Plaza Mayor * Rutas Sentimentales * Pretextos * Fotografías *

Semana Cultural 2019. Sábado 27 de julio

Marcha a paso pastor. Organizada por Carlos y Elías. Edición 22ª: In memoriam Luis Sánchez Bravo Pág. 2

Al coronar La Lastra, aparece ante nosotros esta inmensidad que nos colma los sentidos de oxígeno, luz y expectación.

El término municipal de Madrona acaba en la pared de esta finca, donde empieza el de La Losa.


En lo que antes fueron tierras roturadas, ahora medran las sabinas, especialistas en piedra caliza, con esa serenidad que transmite su forma de estar, de crecer y de mostrarse.

Lo que nosotros llamamos El Simarrón, es una finca que pertenece a la familia de los Sánchez Álvaro. La propiedad original se componía de varias unidades de otros tantos propietarios o herederos de La Losa y ahora la componenn las parcelas 20, llamada Las Tablillas y 19, llamada Peña Horadada. Fue comprada, y unificada, por Luis Sánchez Bravo y su cuñado Luciano Ituero Garcillán, a quien el mismo Luis compró su parte cuando a principios de los sesenta Luciano emigró a Madrid.

Según el Catastro, las dos fincas de los Sánchez Álvaro suman unas cincuenta obradas, de las que en su día se labraron las partes más llanas con yuntas de animales y, dada la composición del suelo de roca y cantos, pensamos en las penurias y sacrificios por los que tuvieron que pasar estas familias para obtener unas espigas de cereal de este terreno.

Hoy tan solo se dedica al ganado bovino de sierra.

Encina que se ha empeñado en medrar germinando desde las entrañas de la misma roca caliza, con tal decisión que sus raíces quiebran y abren la misma peña. Las dos yendas verticales, a la izquierda de Jose, son las victorias de sus raíces.

Una encina en lucha por su supervivencia contra una roca milenaria, y vence la encina, cuyo origen fue una insignificante bellota.

De estos casos, que nos parecen imposibles, se pueden observar varios en este entorno, también con sabinas.

Y de ellos se desprenden múltiples enseñanzas.


En los altos, sabinas y algunas encinas, en las laderas aparecen también los robles y en los valles, a los anteriores se añaden los fresnos.

La roca de enfrente tiene nombre propio y designa también la parcela catastral: Peña Horadada.


El verde de los fresnos y sabinas nos indica que en el subsuelo saben encontrar humedad suficiente.

La contemplación de estos verdes, azules, blancos y ocres combinados en proporciones cambiantes, nos cautiva.


A Carlos le gusta meter un poco de emoción en estas marchas y a veces, aprovechando que es a paso pastor, sin limitaciones de tiempo, pasamos por sitios que exigen mucha atención y cuidado, pero siempre merecen la pena.


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