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Plan General de Ordenación Urbana

Madrona: la requisa que no cesa

Sin más trámite que su comunicación al pleno de la Corporación, en el año 1971 el pueblo de Madrona, junto con Revenga, Zamarramala, Hontoria y Fuentemilanos, fue anexionado al Ayuntamiento de Segovia mediante la aplicación fulminante de una Ley de la dictadura. El grueso jurídico de aquella época lo constituía, en su versión práctica, la doctrina del artículo 27, ese que empieza y termina "...por mis santos cojones...", que era a su vez la materia gris más recurrente del régimen anterior. Treinta y seis años después de aquel atropello no sólo no se ha desecho el entuerto sino que tan siquiera se ha ofrecido una oportunidad al vecindario de los pueblos apropiados para legitimar democráticamente la anexión o volver a la situación histórica que en Derecho les corresponde. En consecuencia, se puede decir bien alto y bien claro que estos pueblos se encuentran en una situación de ilegitimidad jurídica, por cuanto el mero transcurso del tiempo no legitima la acción, ni exonera la responsabilidad, ni repara la indefensión. Fue una anexión descabellada y con un sólo fin: la libre disposición de recursos por parte de la ciudad. A estos pueblos les nombran eufemísticamente "barrios incorporados", pero su realidad dista mucho de ese parapeto léxico: ni son barrios ni están incorporados porque ningún vínculo - historia, geografía, tradición, sociedad, afinidad, identificación...-, salvo las carreteras, les une. El ejemplo de un barrio incorporado de hecho es La Lastrilla, que sin embargo mantiene su estatus de pueblo con Ayuntamiento propio. Por eso digo que la falta de lógica y la ausencia de justicia hacen de esta anexión un dislate y un atropello. Esto en Segovia no preocupa mientras se mantenga activado el vínculo administrativo, que es con el que se recaudan los impuestos, se expropian propiedades y se dispone a placer de su tierra, agua y aire.

En aquellos años empezó a funcionar el basurero municipal, ubicado a escasos metros de la Carretera Nacional 110 Soria-Plasencia, un poco más abajo de la actual residencia asistida, en el Valle de Tejadilla, término de Perogordo y por tanto de Madrona. Primer regalo del Ayuntamiento de Segovia.

El segundo obsequio fue el antojo cumplido de cierto concejal de Segovia: la construcción de cuatro pistas de tenis y un pseudo-velódromo que nadie había pedido. ¿Dónde se construyó? Casi rozando la N-110 y nuestro atrio románico, en el mejor solar del pueblo. Tan buena era su tierra que se vendió para jardines. Los vecinos, a los que se dio cuenta de la medida, se opusieron hasta el punto que les permitía el artículo veintisiete y aportaron meridianas razones en contra del estrambótico proyecto. A pesar de tener la evidencia de su parte, en el Ayuntamiento no fue tenida en cuenta ninguna de las alegaciones que argumentaron. A Madrona le arrebataron unos prados con mucho más valor que el económico y su juventud se quedó sin su campo de fútbol. La construcción del velódromo constituyó un fracaso desde el primer momento pero han tenido que pasar treinta años para que el Ayuntamiento lo reconozca y venga a reclasificarlo ahora en su nuevo PGOU como "zona reconvertible".

A principios de los ochenta Segovia tenía sed ¿dónde vamos a por agua? Pues también a Madrona. ¿En qué sitio de Madrona? En un humilde valle situado en las inmediaciones de la N-110. Unos espléndidos acuíferos que han devastado las aguas superficiales de fuentes, arroyos y manantiales. A los propietarios de las parcelas por donde cruzan las conducciones de agua se les aplicó otra versión del artículo veintisiete. Madrona recibió en compensación una acometida para abastecerse en caso de necesidad. Necesidades ha habido y muchas, pero nunca cumplieron su compromiso de abastecimiento desde este acuífero, todavía en activo y muy apreciado como reserva de agua para la ciudad si vienen mal dadas por sequías y cambios climáticos.

Navas de Riofrío también tenía sed y no encontraba fuentes en su término, al pie de la sierra. ¿De dónde podemos sacar agua? De Madrona, faltaría más. Sin ningún obstáculo por parte del Ayuntamiento ni de la Confederación Hidrográfica del Duero ni de ninguna otra institución, aunque sí con la oposición de los vecinos, se perfora un gran pozo en la ribera del río Frío para abastecer de agua a este pueblo serrano. Cualquiera que conozca un poco el término se puede hacer una idea del disparate. ¿Cómo se quiere subir agua a un pueblo de la falda de la cordillera Central separado por montañas de caliza y con el Real Bosque de Riofrío interpuesto en esa dirección ascendente? Pues a través de este mismo bosque. ¿Cómo tiene tanto poder un pueblo tan pequeño para atreverse a meter excavadoras y tuberías por el Real Bosque, titularidad de Patrimonio Nacional, cuando a los vecinos de Madrona nos multan sólo por pisar fuera del camino? Muy sencillo: resulta que, a la sazón, veranea allí Luis Ortiz González, ministro de Obras Públicas en los gobiernos de UCD con los presidentes Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo. Todo por la vía rápida y con cargo a los Presupuestos del Estado. ¿Alguna compensación para el pueblo de Madrona, declarado en contra de este nuevo saqueo? Nos remitieron al artículo veintisiete.

Después, una de las grandes compañías eléctricas necesitó levantar una estación de transformación eléctrica. ¿Dónde? En el término de Madrona, pegada a la N-110, enfrente de Perogordo, de esta manera se va llenando su, para ellos, aburrido horizonte de tierras de labor.

A ésta le siguieron las instalaciones de una industria química. Aunque Segovia ya disponía de polígono industrial, a la multinacional propietaria no la obligaron a ubicarse dónde la lógica más simple aconseja que han de instalarse las industrias ¿Dónde la construyeron? En la misma N-110, haciendo un cóctel con la central eléctrica que tiene enfrente, en un lugar donde puede verter con total libertad sus residuos hasta el arroyo Tejadilla. Desconocemos lo que allí se fabricaba, pero aunque cesó su actividad hace muchos años, aún mantiene un servicio de vigilancia 24-365.

Segovia no necesitaba ninguna cárcel, afortunadamente, pero el Estado sí. Se decidió construirla en Segovia, pero ¿dónde? Pues que mejor que en la N-110, cercana a la industria química y la estación eléctrica. Hubo protestas, manifestaciones y muchísimos ciudadanos en contra que argumentaron motivos tan sencillos como cargados de razón. De nada sirvieron porque se nos remitió al artículo veintisiete y, contra viento y marea, terminaron construyendo el complejo carcelario en el término de Torredondo, al pie de los Montones de Trigo y de Paja, a pocos metros de la N-110 y en un paisaje hoy protegido.
Madrona necesitaba una depuradora y Segovia accedió a construirla. ¿Dónde? La respuesta ya la tiene usted. Efectivamente, inmediata a la N-110, en un hermoso prado con nombre propio: "El Plantío". Un grupo de propietarios logró paralizar las obras y así seguimos desde entonces, sin depuradora y con un gran hueco en este solar. Como en este caso sólo afectaba a nuestro pueblo no activaron el artículo veintisiete. De otra parte, si no construyen la depuradora al lado de la N-110, ¿dónde la van a construir?. Les sacan de esta carretera y se sienten perdidos.

Madrona nunca ha reclamado al Ayuntamiento un campo de golf. Es más, creo que ni siquiera contamos con un solo jugador de golf. Pero en la ciudad se decidió crear uno a lo grande, tal vez para satisfacer la gran demanda de esta actividad, similar a la que en su día experimentó la del velódromo. ¿Dónde? Pues desde la cuneta de la N-110 hacia abajo, en el mismo Plantío, depuradora incluida. Tienen tal fijación con esta carretera, y con los prados, sotos y solares adyacentes de Madrona, que superponen proyectos con un descaro insultante. Una depuradora de aguas fecales y, encima de ella, o contiguo, un moderno campo de golf. Otro cóctel. El proyecto no se ha materializado aun y desconozco su situación administrativa pero, llegado el momento, no encontrarían reparo en echar mano del artículo veintisiete porque la voluntad y la opinión de vecinos y propietarios ni se consulta ni se tiene en cuenta.

Hablo en modo impersonal porque, a la hora de aplicar el ungüento amarillo de nuestro querido artículo, no constato ninguna diferencia entre las acciones de los distintos grupos políticos. Y ya es triste. También tienen la codicia enfocada sobre nuestros sotos y prados por los que cruza la N-110. Hace cuatro años nuestros agricultores y ganaderos acudieron a hurgar en los archivos municipales para defenderlos ante la voracidad propietaria y urbanística del Ayuntamiento de Segovia, que quería reclasificarlos y reconvertirlos hacia una rentabilidad destinada a sus arcas. Los agricultores hicieron valer sus derechos históricos obrantes en los documentos de donación que su legítima propietaria realizó, con la única condición de que estos prados y sotos fueran destinados los usos agrícolas y ganaderos de los labradores de Madrona. Hoy gozan de la protección de la Junta de Castilla y León, que los ha clasificado como Paisajes Valiosos.

Si usted ha tenido la paciencia, y la bondad, de llegar hasta este punto yo le planteo la siguiente cuestión en forma de acertijo. Usted vive en Segovia y necesita desprenderse de ciertos residuos sólidos. ¿Qué carretera debe tomar para depositarlos en un centro de recogida?. Efectivamente. Muy fácil. Tome la N-110 en sentido Ávila y siga la dirección de los indicadores. Entrará en la dimensión 110. Seguimos.

El depósito de los escombros procedentes de la excavación del túnel del AVE constituyó un serio problema debido a su magnitud y naturaleza. ¿Dónde llevamos los escombros? Se asignaron varios destinos para la preciosa carga y entre ellos, Madrona, que tiene estrella. ¿En qué lugar?. Exactamente donde usted está pensando. A tal fin se eligió un conjunto de parcelas (la ameba del ave) dedicadas tradicionalmente al cultivo de cereales, en las proximidades de la N-110, muy cerca de los acuíferos. Aquí sí se aplicó de lleno el artículo veintisiete, que empieza y termina como sabemos y que entre medias pone que el metro cuadrado se paga a setenta céntimos de euro. Eso por las buenas. La acumulación de escombros, como todo el mundo sabe, es un bien de utilidad pública e interés social, por eso se lo concedieron a Madrona.

El último episodio ya casi lo puede escribir usted mismo, sufrido lector. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Segovia contempla la reconversión de los complejos militares tanto del centro de la ciudad como los de las afueras. La superficie que ocupan se va a reclasificar en equipamientos sociales y en suelo residencial. ¿Dónde llevamos los cuarteles y sus instalaciones? A Madrona, por supuesto. Pero a qué lugar de Madrona?. Exactamente ahí. En la misma N-110. Desde la estación eléctrica, desde la cárcel, desde la carretera de circunvalación, desde el gran puente del AVE... hasta las proximidades del pueblo. Una zona de ciento cincuenta hectáreas (150 Ha.), unas tres veces la superficie del casco histórico de Segovia, pero con dos kilómetros de fachada sobre la misma N-110. Todo este territorio aparece reclasificado en el último PGOU, en tramitación, como Sistema General de Equipamientos Militares.

Se trata, como es fácil deducir, de allanar el camino a una inminente expropiación forzosa. Desde el punto de vista financiero, este PGOU perpetra una transferencia de capital a lo bestia. Descapitaliza ciento cincuenta hectáreas de pequeños propietarios situadas a cuatro kilómetros del centro de la ciudad y reconvierte y titulariza otras tantas ubicadas en la misma ciudad, bajo la expresión "edificabilidad patrimonializable". Llegado el momento las parcelas rústicas se pagarán al precio de expropiación, 0,70   por metro cuadrado, mientras el Ayuntamiento de Segovia se dispone a recibir con alborozo las plusvalías inherentes a la reclasificación de la antigua superficie militar, Baterías incluido. Todo ello a costa de los propietarios de las tierras de labor de Madrona. ¿Con qué término se califican estas operaciones en los medios de comunicación?. Cuándo el desarrollo de la ciudad, como es fácilmente previsible a medio plazo, necesite este lugar para su expansión, ¿repetirá la misma operación?

Es tal la voracidad que se da sobre todas las zonas de la N-110 que los proyectos se superponen unos a otros. En este caso se encuentran situaciones de parcelas que ya han sido objeto de expropiación para la Gerencia de Infraestructuras Ferroviarias (GIF) con el fin de acumular los escombros procedentes del túnel y pronto lo serán por partida doble para la construcción de instalaciones militares.
Considerando el proyecto que ahora se propone desde la perspectiva de planificación y desarrollo socioeconómico, se puede constatar que se trata simplemente de otra aberración. Si nos situamos delante del mapa de la ciudad y sus aledaños, salta a la vista que ésta es una de la pocas zonas, si no la única, de las que la ciudad de Segovia dispone para su expansión natural. Ahora esta expansión está enfocada hacia La Granja. Pero sería una equivocación imperdonable cercenar esta opción y supeditar todo el desarrollo residencial a una sola zona y en una sola dirección que, debido a sus limitaciones, se agotará tal vez antes de lo que pensamos. Y no tiene otras. Vemos en el mapa que, en la actualidad, el lugar elegido para el complejo militar está rodeado de zonas de paisajes protegidos por la Junta de Castilla y León.

Desde un punto de vista de estrategia y previsión ¿tiene sentido ubicar un complejo militar de tales características superpuesto a una red de acuíferos pensados y construidos como reserva y abastecimiento de agua potable a la ciudad?. No es que carezca de sentido, es que además, tal vez legalmente no se pueda llevar a cabo tal ocupación. Tampoco resulta apropiada esta ubicación contigua a la red más importante de infraestructuras cuyas muestras más notable son el AVE, cuyas vías se encuentran inmediatas a este previsto polígono militar, la carretera de circunvalación y la red de abastecimiento de agua. Este es el último cóctel.

Desde un punto de vista de planificación militar y de defensa se puede considerar, sin ser ningún experto, que si desmontan estas instalaciones del centro de la ciudad y de sus alrededores, como el conocido como "Baterías", para trasladarlas a otro sitio que, en distancia y características, es similar... no nos salen las cuentas (puede que a otros sí...). El lugar donde se pretende ubicar el complejo militar dista del centro de la ciudad lo mismo que la estación del AVE.

La reclasificación que hace este Plan no es buena para Madrona pero tampoco le conviene a la ciudad de Segovia. Es más, parece ser que la elección de estos terrenos es una consecuencia precipitada del cambio de ubicación con la que figuraba en el PGOU antes de su última modificación. Esperamos que esta vez, si siguen los postulados que ellos mismos proclaman "Se trata de gobernar y decidir escuchando a los demás, buscando el consenso y generando una ilusión colectiva sobre las posibilidades de la ciudad y su entorno" (www.segopolis.es) se tengan en cuenta las fundamentos de un gran colectivo que está en contra de este proyecto. Es hora ya de abandonar las imposiciones que recuerdan estilos de otra época; es tiempo de renovar la materia gris y, sobre todo, aunque sólo sea por una vez, cambien de carretera. Por favor.

(Publicado en El Adelantado de Segovia. 14-II-2007)

 

...árboles para la vida...

 

Resplandordel monopoly municipal.


La Corporación Municipal aparece en los medios rebosante de alegría porque, con los votos favorables del PSOE-IU y la abstención del PP, el pleno del Ayuntamiento ha aprobado el nuevo PGOU, un documento "que abre un gran futuro para esta ciudad en su desarrollo económico y social", según el alcalde. De una parte llama la atención el gran número de alegaciones presentadas a su primera resolución: nada menos que 700. Hace dos semanas se publicó un nuevo texto con alguna modificación. Sin embargo, éste último ha sido impugnado, en quince días, por otras 510 alegaciones. De otra parte es de admirar el record de celeridad conseguido en el mandato legal de resolver y contestar estas alegaciones interpuestas por particulares, asociaciones culturales, sindicatos, profesionales, empresas, colectivos diversos y hasta humildes propietarios que ven cómo se les arrebata a golpe de decreto la parcela soñada de sus ahorros. Dada la complejidad de un plan de urbanístico, cada impugnación no sólo aporta legítimas opiniones, sino argumentos técnicos, juicios de profesionales especializados, cifras, cálculos, alternativas y otros análisis cualificados.

Establece la Ley que, en sus relaciones con los ciudadanos, las Administraciones actúan de conformidad con los principios de transparencia y participación; asimismo las alegaciones y documentos presentados por los interesados deberán ser tenidos en cuenta por el órgano competente al redactar la propuesta de resolución, evitando en todo momento la arbitrariedad y la indefensión. A su vez, cada alegación debe ser contestada con sucinta referencia de hechos y fundamentos de derecho. Desconozco si la actuación del Ayuntamiento es conforme a la Ley, lo que sí se constata es la poca atención que le merecen los argumentos de los ciudadanos a los que gobierna. Yo creo que un plan tan rebatido e impugnado les debería servir, como mínimo, para atenuar la desorbitada velocidad que imprimen a algunas fases del procedimiento.

Otro punto estelar son las cifras sobre previsión de población que se contemplan para el futuro. Segovia es en la actualidad una de las ciudades más caras e incómodas, no ya de Castilla sino de toda España. Mientras que desde Madrid se puede viajar libremente por autovía hasta La Coruña, Valencia o Sevilla, para llegar a Segovia se requieren peajes por túnel y autopista de pago. Una vez en la ciudad nadie sabe dónde dejar su vehículo y enseguida te percatas del ejercicio de arte que supone la movilidad. Asimismo resulta inaudito que su carretera de circunvalación sea de un sólo carril, insegura e incompleta.

A pesar de estos inconvenientes sus precios superan los de otras ciudades mucho más aventajadas en servicios y calidad de vida. ¿Por qué es tan cara la vida en una ciudad en la que su número de habitantes decrece (2.000 menos que hace diez años y en el conjunto de la provincia la variación es insignificante)? Una ciudad de estas características, sin industria, casi inaccesible, generadora de emigración... o está en África o es un coto de especulación pura y dura. El alcalde asegura que con este plan la ciudad queda preparada para duplicar su población. Es decir, el calvario de problemas actuales de carestía de la vida, acceso a la ciudad, movilidad, atascos.. y otros atolladeros para los que este plan no tiene respuesta, se pueden solucionar duplicando la población. Da la sensación de que, en lugar de una ciudad se planificara un parque de atracciones. Porque el enfoque que le están dando a Segovia es muy propio de un parque temático: los visitantes consiguen llegar, pagan una entrada, comen y regresan a casa con su colección de fotos.

Felonía sobre Madrona

Hasta 1925 todo el territorio de Madrona fue cultivado por renteros de tres o cuatro terratenientes. En esa fecha muchos de ellos pudieron acceder a la propiedad de algunas parcelas empeñando el trabajo de muchos años de su vida, a cambio de convertirse dueños de las tierras que tanto habían labrado. En 1936, el ejército sublevado llegó a Madrona y, declarándoles objeto de uso militar, requisó viviendas, pajares, cuadras, cijas, eras, solares y otros bienes. Setenta años más tarde el partido Socialista Obrero, el Comunista y, con su silencio, el Popular, trazan sobre el mapa de su término municipal un coto de 150 hectáreas de tierras de labor y las confiscan recalificándolas como espacio reservado para equipamiento militar. Cuelgan la recalificación en un tablón de anuncios del Ayuntamiento y conceden 15 días de plazo para reclamaciones. A esta recalificación le seguirá la expropiación, pero en realidad es una confiscación encubierta. ¿Se puede llamar de otra manera el pago de 70 céntimos por metro cuadrado en parcelas limpias y uniformes situadas a 4 kilómetros del centro de la ciudad? Segovia utiliza a Madrona como su patio trasero: aquí se consuman expropiaciones forzosas para depositar escombros del AVE, para la cárcel, para industrias molestas... o se perforan las tierras para extraer agua de su subsuelo.

Este es el presente y el futuro de los pequeños propietarios de Madrona después de dejarse la piel, de entregar una vida al esfuerzo por conseguir y mantener su trozo de tierra. Esa propiedad ha sido siempre el orgullo de quiénes lo consiguieron. Hoy, quienes tienen encomendada la protección de ese derecho tan legítimo, tan irrefutable, se han convertido en incautadores de superficies y promotores de construcciones de viviendas y se lo arrebatan a golpe de tablón de anuncios, con alevosía y premeditación, sin avisos ni consultas, sin palabras, sin entendimiento, en una suerte de terrorismo institucional, tal y como les confiscaron los bueyes en 1936.

Muchos de los perjudicados por esta recalificación deberán realizar todavía un nuevo esfuerzo para defender un derecho que creían inalienable: deberán encargar el asunto a los Tribunales, una acción desconocida para ellos, extraña y que nunca hubieran imaginado: un juez defendiéndoles de su Ayuntamiento. La completa judicialización de este proceso, es decir la resolución por vía de los jueces y tribunales de todas las cuestiones suscitadas en el PGOU por esta Corporación Municipal, no es sino un síntoma de la ineficacia de los valores y códigos de conducta sociales. Cuando la profesionalidad, la moral o la ética se muestran incapaces para encauzar comportamientos e impedir la precipitación del conflicto, entonces la judicialización o, lo que es lo mismo, el dejar en manos de terceros la solución de aquellos problemas que nosotros hemos originado se presenta cómo única salida ante tanto desmán.


(Enviado a El Adelantado de Segovia. marzo 2007)

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