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Madrona: eclosión musical ... Publicado en EAS, 8 de abril de 2017

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Asistimos en este pueblo, desde hace unos años, a un fenómeno original y único hasta la fecha; y he esperado a contarlo para asegurarme de que no se trata solo de la espuma de una ola. Consiste en el surgimiento de grupos de músicos que han llegado a formar un movimiento con características propias, entre las que destaca la de su carácter intergeneracional, ya que se inicia en 1980 con los hermanos López García, y llega hasta nuestros días consolidado y en expansión. Son, sobre todo, músicos instrumentistas que, sin excluir la dulzaina, han accedido al aprendizaje de una gran variedad de instrumentos, como veremos más adelante. Muchos de ellos han cursado estudios en escuelas y conservatorios y, de éstos, algunos se han convertido en profesionales. El buen ambiente que se da en Madrona entre varias generaciones, facilita el que muchos se hayan incorporado a aprender, participar e interactuar entre los distintos grupos y sus tipos de música. Su colaboración y participación en acontecimientos es otra muestra de implemento y desarrollo de esta actividad. No todos viven de forma continua en el pueblo, pero su mapa genético parte de aquí y es aquí donde en su mayoría se reúnen para sus ensayos e intercambios.

Cartel anunciador de la actuaciónn de Sursuncorda en Madrona

Antecedentes

No existen antecedentes equiparables a la situación actual respecto a músicos, grupos y escuelas. Tampoco tenemos noticia de corrientes o movimientos musicales anteriores. Sin embargo, me informa José Luis López, iniciador, como veremos, de esta eclosión, de que Madrona tiene una interesante historia musical en los últimos 150 años.


Actuaciones de rondas y rondallas fueron habituales como en casi todos los pueblos. Sus componentes eran de aquí o, según las necesidades, se recurría en ocasiones a los de fuera. Por testimonio de Olimpia Miguel (que vivía en la casa que después habitó su hermana Daría, la de Inocencio y, tras éstos, su hija Inmaculada), sabe José Luis que a finales del S. XIX y principios del XX actuaba una rondalla dirigida por los hermanos Lorenzo y Marcelino García, originarios de Valverde del Majano. Su actividad principal: rondar a las mozas. Y aquí aparece una figura esencial en este panorama, de un carácter muy peculiar por cuanto siempre estaba alegre y lisonjero con las muchachas, a las que halagaba de forma ingeniosa y siempre desde el respeto, por lo que llegó a ser un personaje apreciado y entrañable en este lugar. Se trata de Eugenio López, nacido en Migueláñez en 1879, casado en Madrona con Marta Bernardo, de su misma edad, en el año 1900, y que ejerció aquí de secretario, sacristán, barbero… y músico. Tocaba el acordeón en actos festivos de rondas, en los bares y bureos. Tenía gran formación musical y en los actos religiosos tocaba con destreza el armonio de la iglesia parroquial. De Eugenio y Marta vino Silvano, que entonaba los salmos litúrgicos en latín y castellano, acompañándolos con las notas del mismo armonio; y de éste con Resurrección (Resure), llegaron los hermanos López García.


Otro evento digno de destacar en esta pequeña historia es el de que a este pueblo acudieron, en el año 1931, Ramón Menéndez Pidal y su esposa María Goyri, con el fin de recopilar romances de tradición oral. Obdulia Martín, Gregoria Bravo y Rita Sonlleva, muy conocida ésta última en la ciudad en los años 50 como La Tía Ritona, (hermana de los herreros Bonifacio y Ricardo y tía-abuela de su homónima actual) le proporcionaron algunos temas interesantes que figuran en el Romancero General de Segovia.


Llegados a la década de 1950 funcionó una rondalla, dando pasacalles, actuaciones en el salón del bar de Clemente, rondas, bullangas y representaciones de teatro, actividad ésta muy cultivada por la cultura tradicional en este pueblo. La integraban, entre otros, los hermanos Miguel y Luciano (Nano) Segovia, hijos de Miguel El Molinero, Fernando, hijo del Sr. Lorenzo y los hermanos De la Calle de Castro, de los que aún vive, Abraham de la Calle; Abraham emigró a la ciudad de Valencia y sorprende que, en la tierra de la música por excelencia, alguien de Madrona creara y triunfara con una orquesta de pulso y púa en la policía local de aquella ciudad.


En la de los 60 tenemos también otro personaje popular debido a sus actuaciones en actos religiosos y laicos por las que su prodigiosa voz gozó de reconocimiento y admiración. Se trata de Melquiades, natural de Segovia, casado con Carmela, hija de la caramelera Arsenia. Cantaba, con voz potente y afinada, enormes repertorios populares o religiosos; a su vez, enseñó a cantar y a tocar la guitarra, hasta donde pudo, a algunos chavales de Madrona. En esta misma década, se inicia José Luis en el aprendizaje de la armónica, la guitarra y la flauta dulce mientras ejerce de maestro en sucesivos pueblos de la provincia.
Los guateques
Y es en esta época donde aparecen los guateques. Tengo publicados varios relatos que tratan de la música que se escuchaba en Madrona en la época de los guateques. Un tiempo más bien breve en el que la diferencia más importante respecto a lo que vino después es la de que tanto las pandas de jóvenes como las parejas de novios se quedaban en el pueblo los fines de semana. En consecuencia, el pueblo se enriquecía con un gran raudal de vida: el que manaba de la juventud. Y no faltaban actividades: se practicaban deportes, competiciones, juegos al aire libre, tertulias, encuentros, paseos… más las actividades propias de cada estación, en función de su clima.


El primer antecedente de guateque que tengo identificado es el de la planta de arriba del Bar Plaza. Desde el año 1966 funcionó las noches de los domingos como un pub, aunque sin utilizar este término, desconocido hasta bastante después y, en lugar de butacas o asientos cómodos, sillas de madera con mesas altas. Sólo subían parejas de novios y utilizaban, a veces, un pequeño tocadiscos, pero también montaban cuchipandas cantando flamenco, rancheras y jotas aragonesas, prolongando la noche hasta ver el amanecer, según las ocasiones.
El grupo siguiente, por edad, al del Bar Plaza instaló su sala de baile en el garaje de Ángel Sacristán, si bien sólo para los domingos. La furgoneta DKW de Ángel era el primer modelo de la marca y uno de los vehículos de la docena escasa que había en el pueblo. Una vez desalojada la DKW, en el fondo del pequeño local colocaban un tocadiscos con el que reproducían la música bailable de esa época, con predominio contundente de la "agarrada". Su única ambientación consistía en una famélica bombilla que desprendía una luz tenue y amarillenta. Para los cuerpos enardecidos de las parejas era suficiente.
Las pandas siguientes crearon los guateques estables, que ya están descritos en otros relatos. A lo largo de esta época permanece un denominador común: la relación con la música nunca falta pero fluye sólo en única dirección: la del escuchante pasivo (me refiero al plano musical). Todavía no disponemos de músicos propios.

Fiestas y funciones

Los mayores recuerdan que para fiestas, funciones y otros acontecimientos Madrona nunca alcanzó la autosuficiencia. Ni se aproximó. Siempre hubo que recurrir a los de fuera y, repetidamente, a los mismos. Los primeros que evocan como más habituales son El Tío Eulogio y sus hijos, Jerónimo y Bernardino, de Las Vegas de Matute. También frecuentaban el pueblo en estos días señalados Los Librados, cuyo inicio corresponde a Nicolás, el abuelo, procedentes de Valverde del Majano. A estos les siguieron los dos hermanos de Hontoria Dionisio y Cristino Benito Cañas, dulzainero y tamborilero respectivamente. E intercalados entre todos ellos la familia de músicos bien conocida en Segovia de Los Silverios. De esta saga de músicos se encuentra abundante información en internet. Sólo en la función del Cristo, a partir de la segunda mitad de siglo, se contrató a sencillas orquestas, que incorporaban un elemental sistema de sonido y ampliaban lo que hasta entonces solo era dulzaina y tamboril.


La dulzaina, acompañada de tamboril, es un binomio con apariencia de humildad y sencillez pero también en este caso las apariencias engañan. Normalmente los asimilamos a los sonidos de las jotas de casi todas las provincias españolas, incluidas las vascas, pero se trata de un instrumento muy versátil con el que se interpretan los compases de géneros muy diversos, y entre ellos los de: alboradas, baladas, blues, boleros, canciones de ronda, coplas, cornetas y tambores, corridos, cortesanas, cumbias, cha-cha-cha, charangas, charradas, chorros, chotis, dianas, fandangos, fanfarrias, farrucas, foliadas, fox, fox-trot, habaneras, himnos, mambos, marchas (procesionales, moras, de misa), medieval, merengues, mudanza, muñeiras, nanas, pasacalles, pasodobles, pericones, polkas, pop, rancheras, rapsodias, reboladas, rumbas, salmos, sambas, sanjuaneras, sonatas, tangos, vals, villancicos, zambras, zarzuelas, … es decir casi todo.


Los primeros de aquí

En 1981 llegan a Madrona las primeras dulzainas, compradas en Carbonero por los hermanos Alberto y José Luis López García, si bien en su casa tuvieron un arcón en el que descansaban un acordeón y una dulzaina (del abuelo Eugenio). Estos son los primeros músicos autóctonos de Madrona de la época actual, ambos también cofundadores del pub del Bar Plaza antedicho, que llegan a dominar la dulzaina, si bien tanto antes y después lo complementaron con otros instrumentos. Tras ellos se incorporó un tercer hermano: Juan Carlos. Los tres nietos de Eugenio. ¿Simple coincidencia?

De izquierda a derecha, los hermanos López García. Juan Carlos, Jose Luis, Alberto; al tambor, Juan Manuel Matías y al bombo, el hijo de Juan Carlos, Aarón

En 1982, poco tiempo después del fallecimiento de Agapito Marazuela, los López García crean una escuela de dulzaina que llegó a tener una veintena de alumnos, cuya actividad se desarrollaba en la Peña los Palomos. De esta escuela nace el grupo actual Los Madrones.
La integración de la familia López García en el pueblo, sus relaciones con todo el vecindario, su carácter, su entusiasmo, sus iniciativas, como la de la escuela y la de la edición de un certamen anual de este instrumento, unido todo ello a su personalidad, sembraron, a mi juicio, el germen de la eclosión musical surgida con el inicio del siglo siguiente.

Eclosión musical S.XXI

Escuela Los Avestruces

Es la continuadora natural de la fundada por los hermanos López García, ya que sus participantes se iniciaron en aquella. Está ubicada en el Cerro del Lomillo, donde se ejercen actividades abiertas a cualquier interesado tanto en el aprendizaje como en las prácticas, sobre todo del mundo de la dulzaina.

Hexacorde

A José Luis López y Cruz Bernardo les salen dos hijos músicos, Héctor y Sergio, pero músicos integrales que hacen carrera y conservatorio, y esto a nadie en el pueblo sorprende porque todos saben que les han crecido los dientes entre instrumentos musicales o, dicho de otra manera, de casta le viene al galgo. Junto con otros cuatro castellanos forman en el año 2000, el grupo Hexacorde y, tras dos años de investigación y recopilación de materiales, inicia su presentación en público en el año 2002. A partir de ese momento, (y con Vanesa Muela después), forman parte esencial del panorama folk de este país y son habituales en los principales festivales de toda nuestra geografía, en televisión, y también en el extranjero. Su último disco, el quinto se llama, Bisiestos, con Guille en sustitución de Sergio que ahora vive en la ciudad de Graz, Austria. En su página web http://www.hexacorde.com/ está disponible toda la información sobre el grupo, que en el año 2014 actuó en Madrona con un éxito muy especial.

Hexacorde, con Vanesa Muela, en una actuación en la Semana Cultural de Madrona

Charanga Ali-Oli


Peepino de charanga, reza en sus inscripciones. Este grupo ya ha realizado un buen recorrido y tocan allí donde les solicitan, incluida la ciudad belga de Gante, en el festival de Gentse Feesten, en el que ya han participado tres años. Se debe a que Rubén, uno de sus componentes, vive en ese país, y los Ali-Oli acuden a ese festival equivalente a lo que en Segovia es Titirimundi. Una semana de música en directo por las calles de la ciudad. Están en Youtube, claro.

Sus componentes son:

Miguel Otero Bernardo - trompeta, saxo y voz
Hugo Otero Bernardo - saxo tenor
Mauricio Sacristán - trompeta y helicón
Víctor Sacristán - bombo y platillos
Javier García de la Calle - saxo alto
Rubén del Pozo Sacristán - trompeta
Jorge de la Calle - saxo alto
Víctor Martínez Sonlleva - saxo tenor, percusión
Raúl Ramírez - caja, timbales
Adrián del Pozo - trompeta
Carlos Berrocal (Tinín) - saxo alto
Borja Moreno Rincón - trompeta
Y de Segovia:
Michel - caja
Mario (Rufino Jr.) - trompeta
Diego (Topo) - trombón
Carles - bombo y platillos
Yiyo - bombardino.

Charanga Ali -Oli en Gante, Belgica, con algunos seguidores.

 

Grupo Los Madrones

Grupo compuesto por veteranos, donde tocan los maestros; componentes:

José Luis López García - varios instrumentos, voz
Alberto López García - dulzaina
Juan Carlos López García - dulzaina y otros
Juan Manuel Matías - percusión, voz
Carlos Pajares Salinas - percusión
Fernando del Pozo - dulzaina
Ángel Tuñon - dulzaina
Jesús Otero - percusión
Eduardo (Rayito) - dulzaina
Ángel Guzmán - dulzaina
Marta Esteban - trombón de varas

Sursuncorda

Sursun corda expresión que traducida literalmente del latín significa arriba los corazones, si bien puede que lo hayamos oído en refuerzo de una afirmación o negación, aludiendo a un hipotético personaje plenipotenciario (...por esto yo no paso aunque lo mande el sursuncorda...). Este grupo lo ha fundado José Luis López en el año 2015 y constituye su rasgo distintivo el empleo de dos zanfonas. La zanfona es un instrumento proveniente de la Provenza francesa, introducido en España principalmente a través del Camino de Santiago. Este grupo interpreta un repertorio de música culta popular; sus componentes, no todos de Madrona, son:


José Luis López García - zanfona alta, pito segoviano, voz
Lucas Manteiga - zanfona baja y coro (Segovia)
Sandra Puerto - guitarra, voz (Segovia)
Carlos Pajares - percusión, coro (Segovia)
Juan Manuel Matías - colaborador, percusión, guitarra y voz
Jesús Otero - encargado de sonido.

 

El grupo Sursuncorda en uno de los ensayos en el salón de Madrona

Alfa Zero

Con un estilo de heavy metal muy personal y directo, Alfa Zero nace en Segovia a principios de 2007 y hacen camino, sobre todo, con versiones de temas de otros grupos nacionales consolidados en el orbe del rock y el heavy. A finales de ese mismo año empiezan a trabajar con temas propios y, fruto de ese trabajo, en enero de 2009 editan su primer disco. Contiene ocho composiciones de temática variada, está auto producido en su totalidad y es homónimo del grupo.
Siguen en la brecha, marcando su propio ritmo de actuaciones y ensayos, y entre sus proyectos inmediatos figura el de grabar un segundo disco.

Juan Pablo Martínez Sonlleva - guitarra y voz
Víctor Martínez Sonlleva - batería y coros
Hugo Otero Bernardo - bajo

 

Alfa-Zero en una actuación en Madrona. Hugo, Víctor y Juan Pablo-.

Como se puede apreciar, llama la atención el que este movimiento musical esté protagonizado únicamente por hombres, algo que en otros lugares no ocurre con esta radicalidad. Pero como no hay buena regla sin excepción, hay que destacar a dos excelentes músicas del conservatorio: Marta Esteban, de Los Madrones y a Elisa Matías del Pozo, clarinetista, que toca en un cuarteto en Segovia y en las oportunidades que se le presentan. Vanesa Muela no cuenta en este caso porque ella es de la localidad vallisoletana Laguna de Duero.
Este fenómeno que hemos llamado eclosión nos aporta gratas consecuencias. La más notable es la de que cualquier acto festivo, particular o público, siempre va acompañado de música en vivo. Nunca en este lugar se había producido y escuchado tanta música en directo. Y mucho menos por músicos propios. Otra no menos importante es el interés de los que vienen detrás, contagiados por una afición que sienten cercana y bonita, y que, en su día, asegurará la continuidad mediante un relevo indoloro, dulce y ampliado.

Víctor Martínez Sonlleva, baterista de Alfa Zero

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Fernando Ayuso Cañas

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