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Curiosidades

Ciudad y necrópolis visigodas

Hoy sólo es una reseña y algún día trataremos el tema con la extensión que se merece, porque sin duda la necrópolis y ciudad visigodas que en este lugar se hallaron tuvieran su importancia. Por eso son citadas en todos los estudios que tratan este tema, esta parte de nuestra historia lejana.

Efectivamente aun se conservan restos de la necrópolis que estaba constituida fundamentalmente por un numeroso grupo de sarcófagos con sus tapas y de cuyo interior ya se extrajo en su día su contenido: algunas joyas, adornos, brazaletes, etc. Muchos sarcófagos que se dejaron al aire han desaparecido o se han destruido, aunque aun quedan muchos debajo de la tierra incluso con sus tapas. Están labrados en piedra caliza y algunos pesan más de diez mil kilos; no tienen inscripción alguna por lo que no nos aportan los datos complementarios que serían de desear: nombres, fechas, cargos, etc. En cuanto a la ciudad, ésta se levantaba a escaso metros de la necrópolis y se conservan de ella algunos de los cimientos de casas que, por coincidir con lindes de tierras de labor, se han evitado su desaparición. Otros cimientos permanecen enterrados en una no excesiva extensión. Todavía hoy es frecuente la afloración de retos de la ciudad: tejas, conglomerados de argamasa, baldosas o ladrillos, piedras labradas de uso doméstico, etc. El oficio de cocer baldosas de barro debieron aprenderlo de los romanos por la similitud que éstas guardan con las de aquéllos. También aparecen objetos de orfebrería pero éstos cada cual, o quien los encuentra, los guarda en secreto.

Nuestra propuesta hoy es la de rescatar este paraje, resaltando la importancia que puede tener para arqueólogos, estudiosos o simples aficionados a estos temas. Las tareas de investigación aun no están terminadas, al menos en lo referente a eta ciudad.

(EAS, martes 18 de julio de 1989. Una foto de un sarcófago semienterrado y su tapa. El día que les hice la foto tuve que limpiar el sarcófago y apartar la tapa. Después alguien lo hizo desaparecer.)

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[N. Del A.: En realidad la polis a la que hago referencia en esta crónica, es la villa romana que se levantó en ese lugar. Los restos encontrados son originarios de la cultura romana: baldosas, tejas, argamasas, piedras de granito para moler cereales, etc., fueron usados por estas dos culturas, ya que los visigodos ocuparon muchas de las ciudades y villas fundadas en tiempos del imperio romano. Los cimientos que aun quedan son idénticos a los que se pueden ver en Mérida, así como los restos de los que hablamos.

Es una pena que no se haya investigado más este tema, ya que de llevar a cabo excavaciones y búsquedas, obtendríamos gratas sorpresas. En fin, es un tema repleto de contenido para desarrollar. Abril 2001]

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El caserío de La Rumbona

Sobre este caserío, ubicado en la vega del río Milanillos, mirando al inmediato y frondoso soto, también existen distintas opiniones sobre si en el pasado se trató de un palacio, un convento, incluso de un recinto militar. Su configuración arquitectónica nos dice que fue algo más que una simple casa de labor. En un extremo de todo el conjunto, concretamente la parte donde se hallaban las viviendas, se encuentran también grandes piedras calizas labradas y serradas de una forma especial, como no se encuentran en los sillares o mamposterías de ningún otro caserío. (¿Se labrarían expresamente para esta construcción o tal vez proceden de otro edificio? ¿Proceden tal vez del palacio que dio nombre a una zona de soto próxima? …).

Es muy probable que este lugar, por sus magníficas condiciones de situación (en cierta ocasión, en el programa de televisión "Un pueblo para Europa", se señaló esta zona como la ideal para levantar ese hipotético pueblo ideal siempre soñado y nunca realizado…) fuera escogido en su día para levantar en él hermosas construcciones en una época que pudiera situarse sobre el siglo XVII o XVIII (datos, en todo caso, a constatar por quien quiera adentrarse en la aventura de la investigación).

Aquí los agricultores, incluso los más mayores, siempre lo han conocido como caserío o casa de labor, aunque admiten de forma clara la posibilidad de que este lugar tuviera antes otros usos y destino. También, y con alguna frecuencia, hay quien contesta que "algo de eso he oído…" pero nada más.

En cualquier caso, no se trata de ninguna leyenda sino de hechos ciertos que pertenecen a nuestra pequeña historia -y a la de la propia ciudad de Segovia- sumergida quien sabe en que papeles, y a la que le faltan muchos datos de no fácil obtención.

Todos estos territorios, incluido el término de Madrona, pertenecieron a hace dos siglos al conde Puñonrostro, personaje al que se le atribuye una leyenda en relación con sus posesiones y un hermoso caballo.

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Se busca un palacio

La existencia de un palacio en el lugar al que le da el nombre (Sotopalacio) está confirmada por los testimonios de los agricultores que han arado las parcelas donde presuntamente se ubicaba. Allí han aparecido numerosas piedras calizas bien labradas y otras correspondientes a su cimentación. Sin embargo, hasta el momento no se encuentran más datos que estos restos y los testimonios de los más mayores que así lo afirman. Su pista se ha perdido porque es del todo seguro que las piedras trabajadas para este edificio fueron destinadas a otras construcciones, probablemente a iglesias, ermitas o también casas de nobles de la ciudad de Segovia.

El lugar donde se levantó este palacio se encuentra en el cuadrante izquierdo del camino de Madrona al caserío de La Rumbona, en su cruce con el que va de Paredones a Torredondo. Se trata de una media ladera en una espléndida zona, llamada Sotopalacio, orientada hacia la casa de labor de la Rumbona, a cuyo término pertenece. Desde allí se puede contemplar un inmediato y selecto paisaje: los prados y sotos de fresnos en la vega del río, el caserío y las laderas que cierran el horizonte salpicadas de centenarias encinas. No tiene nada de extraño que alguien con buen gusto y mejor cartera decidiera ubicar allí su palacete al más puro estilo de la nobleza: un lugar con abundantes aguas y manantiales que mantienen vivo el río aun en las peores sequías, río con pesca, campos con caza, arboleda, sol, aire sano… y todo a un tiro de piedra de la misma ciudad.

Tenemos confianza en que deben existir testimonios escritos que den cuenta de este palacio de piedra y hoy esta crónica sólo pretende ser una propuesta para tratar de averiguar datos verosímiles a partir de estas huellas y recomponer su enigmática historia. Un desafío para una tarea ardua de investigación.

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