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Apuntes para una historia

Estructura de la propiedad

Al hilo de la concentración parcelaria, que en estos días se encuentra en su fase ejecutiva, y que se inicia con una nueva red vial, resulta oportuno poner de manifiesto la distribución de la propiedad sobre el término agrario de este barrio. Las cifras pertenecen a un trabajo universitario de D. Francisco de la Calle Sánchez titulado "Geografía Agraria de Madrona", realizado en el año 1982. Lógicamente, desde esa fecha hasta el día de hoy se han producido numerosas alteraciones en las propiedades de fincas y tierras de labor, pero sólo en un único sentido: el de multiplicarse aun más la división de la propiedad, hecho que acentúa el minifundismo tradicionalmente asentado.

Las cifras globales son las siguientes: el término de madrona tiene una superficie total de 4535 hectáreas, 56 áreas, y 90 centiáreas. De ellas 689 hectáreas pertenecen al anejo de Torredondo, 687 al de Perogordo y 128 hectáreas son de propiedad municipal. El resto se reparte de forma mayoritaria entre los caseríos que circundan el término.

El número total de parcelas, incluidas subparcelas (se llama subparcela a una extensión perteneciente a una misma unidad pero que, por causas topográficas no se cultiva o está dedicada a otro uso, como puede ser, por ejemplo, el de prado), es de 3.394, sin contar las municipales. El número de propietarios de parcelas rústicas es de 445, cuya titularidad se desglosa en las proporciones que a continuación se detallan:

El 58% de la superficie, 2627 hectáreas, divididas en 385 parcelas, corresponde a ocho propietarios. El 40% de la extensión, 1780 hectáreas, dividida en 3.009 parcelas, corresponden a 436 propietarios. El 25 del total es de titularidad municipal, con un total de 128 hectáreas, constituida en su mayor parte por prados y sotos.

Superficie. Hectáreas

%

Nº de propietarios

Nº de parcelas

2.627

58

8

385

1.780

40

436

3.009

12

2

Ayuntamiento

?

Esta enorme desproporción obedece al latifundismo tradicional en este término que se ha mantenido inalterable a través de los siglos.

Sin embargo, el desequilibrio también está presente en el grupo más numeroso de titulares, en el grupo minifundista, cuya propiedad se desglosa según el cuadro que sigue:

Número de propietarios

Extensión que poseen

3

+ de 50 hectáreas (entre 50 y 100)

9

Entre 30 y 50 hectáreas

12

Entre 20 y 30

30

Entre 10 y 20

263

Menos de una hectárea

Marzo 93

Estructura de la propiedad (y II)

En cuanto al reparto en relación al número de parcelas por propietarios, la distribución se revela, como consecuencia de las cifras anteriores, muy atomizada y también en proporción inversa tal y como podemos ver en el siguiente cuadro.

Propietarios

Nº parcelas en propiedad

181

1

53

2

37

3

18

4

19

5

11

6

11

7

7

8

9

9

9

10

11

11

8

12

4

13

3

14

3

15

5

16

3

17

4

19

2

20

3

21

3

22

3

23

2

24

3

25

2

27

2

29

2

30

4

31

2

32

3

33

3

34

1

36

1

38

1

40

2

42

1

46

1

47

1

49

1

50

1

51

1

56

1

67

1

71

1

79

1

107

 A causa de las sucesivas divisiones por herencias y, en menor medida, también por ventas que se producen continuamente, al día de hoy se puede constatar que el número de propietarios ha aumentado considerablemente y, en consecuencia, las propiedades se han hecho aun más pequeñas. Estas fragmentaciones han afectado casi exclusivamente a las pequeñas extensiones, mientras que los caseríos o casas de labor (Abadejos, El Sotillo, Escobar, Valsequilla, Paredones, la Rumbona y los dos anejos de Torredondo y Perogordo) mantienen su estructura prácticamente sin alteraciones. Por tanto, las consecuencias de estos cambios son fáciles de constatar. Infrautilización de maquinaria, mayores costes de producción, monocultivos, ausencia de inversiones para regadío o para diversificar la producción agrícola o ganadera.

Con la concentración parcelaria se intenta atenuar este tipo de problemas, si bien los cambios que se han producido en lo que a la valoración extra-agraria de las parcelas se refiere, concretamente sobre terrenos próximos al núcleo urbano, el soto o zonas pseudourbanizadas, han determinado la exclusión de algunas de estas parcelas, así como el anillo que rodea los límites del casco urbano.

Esta es una de las asignaturas pendientes de madrona y que, una vez superada, debería dar paso, como consecuencia lógica, a una nueva revisión del Plan General de Ordenación Urbana en el que se incluyan las modificaciones y planteamientos necesarios con el fin de facilitar y alentar la expansión ordenada y racional del barrio en una doble vertiente: agraria y residencial.

OTROS DATOS DE INTERÉS

La cota más alta del término se sitúa en los 1.068 metros sobre el nivel del mar; la más baja, sobre los 900. La altitud del núcleo urbano es de 1.041m.

El término de Madrona limita con los de Segovia, Zamarramala, Valverde del Majano, Abades, Fuentemilanos, Otero de Herreros, La Losa, Ortigosa del Monte, Bosque de Riofrío (Patrimonio Nacional) y Hontoria (11 términos distintos).

Las calidades de la tierra en relación a la producción agraria están calificadas mayoritariamente no como media/baja y baja.

Por el contrario, el subsuelo atesora enormes bolsas de agua que en la actualidad están infrautilizadas, con la excepción del agua que Segovia extrae para el abastecimiento de la ciudad.

El regadío de los prados es casi inexistente debido a que no se cuenta con infraestructura adecuada y también a causa de la irregularidad de los escasos caudales de los río y arroyos.

En 1982 existían 28 sondeos o perforaciones con una profundidad de 50 a 120 metros. Hoy este tipo de pozos se ha quintuplicado como consecuencia de la construcción de chalés y fincas dedicadas a usos particulares. El afloramiento de aguas de estos sondeos está entre los 30.000 y 100.000 litros/hora, dependiendo del rendimiento que se le aplique. Los tradicionales pozos artesianos han acusado sensiblemente esta "competencia desleal" y su utilidad ha pasado a ser prácticamente nula toda vez que sus corrientes de agua son materialmente secadas o absorbidas por las perforaciones.

En la actualidad son menos de veinte familias de madrona, exceptuando caseríos, las que trabajan las tierras de labor. En cuanto a los propietarios de parcelas, apenas un quince por ciento tiene su residencia en Madrona.

Los caseríos, antes lugar de residencia y trabajo de numerosas familias, (algunos de ellos celebraban sus propias fiestas patronales), hoy están completamente deshabitados.

(EAS, marzo 93).

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