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Ecología

Olmos olvidados, enfermos o muertos por la grafiosis

La mayor parte de olmos del Soto de la Grajera se han muerto progresivamente casi con toda seguridad debido a la enfermedad llamada grafiosis, plaga transmitida por el hongo < Graphium ulmi >, que está minando alarmantemente la población de olmos de nuestra ciudad y provincia, así como la de otros muchos países.

En este soto, de cincuenta hectáreas de superficie, abundaban ejemplares de diversos tamaños y edades de esta especie amenazada mundialmente, y que aquí se la conoce también por el nombre de álamo negro. Muchos de estos árboles al estar secos y muertos, se incluyeron en el reparto comunal de suertes de leña para ser serrados y destinados al consumo de estufas y calefacciones.

Al no existir censo de esta especie en madrona, se desconoce el número de árboles que se han talado, el de los que están sanos y el de los que están dañados por la plaga. Se sabe, sin embargo, que no se ha tomado medida alguna al respecto por parte de ningún organismo oficial, por lo que esta enfermedad puede acabar con eta especie en este soto.

Crecen en este barrio diversas colonias de olmos que hasta ahora, por lo que hemos observado, al parecer no están afectados por la grafiosis, aunque lo más conveniente sería que se hiciera un recuento y una exploración para después tomar las medidas pertinentes, tal y como se ha realizado en Segovia y en el bosque de Riofrío, entre otros lugares, donde los árboles han sido talados o tratados químicamente según la enfermedad y su grado de afectación.

Hasta ahora, la Junta de Vecinos se ha limitado a hacer desaparecer los árboles muertos y tal vez con ello se evite la propagación de la plaga de estos hongos. Sin embargo, lo más deseable sería hacer un pequeño estudio a partir del cual se tomaran decisiones como es la del tratamiento de los árboles enfermos y la repoblación de arbolado, incluso de otras especies, de tal manera que no desaparezca la característica esencial de esta zona y su microclima peculiar.

(EAS, viernes 17 de enero de 1986)

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os solitarios, secos y sedientos

Van a cumplirse cerca de siete meses desde que los ríos que atraviesan y juegan por las tierras de este pueblo experimentaron cómo sus últimas charcas se secaban irremediablemente, mientras el sol descargaba sobre ellos todo su rigor, toda su contundencia de calor. Las nubes, a su vez, les han regalado su pereza, sin mas que hacer que discutir sobre si el ente es unívoco o análogo. Al mismo tiempo, y por si fuera poco castigo, el rey de los astros y las quisicosas de las nubes, otras venas, otras sanguijuelillas subterráneas les sorben su exiguo líquido de la superficie hacia abajo, yendo a parar a los numerosos sondeos y perforaciones, verdaderos parásitos y depredadores silenciosos y obscuros de ríos, arroyos y fuentes y que, en este lugar, debido a su multiplicación hacen verdaderos estragos a las aguas superficiales, que parece que se alelan mientras las de abajo, pian pianito, les van dando catetillo.

A estos pobres ríos, de un montante más que discreto, se les hace cada vez más difícil su supervivencia en medio de este ataque sin tregua que experimentan por los bandos más empecinados: el sol por arriba, soberbio, imparable y los sondeos, que tampoco pierden fuelle, en las profundidades.

LOS RÍOS Y SUS NOMBRES

Río Frío: procede del embalse de Puente Alta, en Revenga, atraviesa el bosque de Riofrío que de deja el nombre un rato, o al revés, a cambio de quitarle media vida para poder conservar el medio ecológico de la naturaleza en este Recinto del Patrimonio Nacional. Pasa tangencial, serio y muy enfadado por Madrona, donde no se le trata ni una pizca bien, ya que a él van toda clase de vertidos, desagües y otros regalos parecidos propios de una comunidad. Más tarde, y después de pensárselo lo suyo, se une al Milanillos. En el barrio se le llama también "Peces" por la cantidad de ellos que, hasta no hace mucho, se extraían de él, pescados a mano y con otras tretas comunes en los chavales que en los veranos se bañaban y pescaban en sus aguas, muy generosas en otros tiempos para llenar juncos.

[N.A.: es un error que se le llame Peces al Milanillos. El Peces se une al río Frío mucho antes de llegar a Madrona y antes incluso de entrar en el Real Bosque. El Peces no es un río de Madrona].

Río Milanillos: nace de la unión de un pelín antes de atravesar los puentes del soto, del arroyo de la Cueva o de las Víboras y su colega el Arroyo Madrones, que viajan paralelos aunque sin dirigirse la palabra, mismamente desde la Mujer Muerta.

[N. del A. Otro error: El Milanillos no nace de la unión de los arroyos antes citados, sino que nace con su propio nombre en la Peña de la Apretura, término de El Espinar. Pueden consultarse las características de los ríos en la tabla de ríos que se ofrece en este web]

Son muchos los paisanos de Segovia lo que han saboreado, quince años atrás, los manjares de sus cangrejos, barbos, conchas, etc. De este río cangrejero por excelencia.

El Milanillos y el Frío unen sus cauces, y en invierno también sus caudales, en el caserío La Rumbona, después de n pocos escarceos, jugueteos, despistes y bobadas de ríos pequeños, hasta que se matrimonian.

Río Herreros: A pesar de que el instituto Geográfico le otorga la categoría de río, bien iba con la de arroyo o, si se enfada, con la de arroyo mayor, no más. Viene de la sierra de Otero de Herreros. Pasa por el pueblo que le da nombre un tanto lánguido, flemático, como a lo sorduno; después echa un vistazo al caserío de Valsequilla y continúa para unirse al Milanillos cuando éste está recién bautizado. En sus aguas se criaron un montón de cangrejos y peces, pero estos ya hace tiempo que no le conocen.

Arroyo del Cañuelo: que parece presumir de linaje, ya que atiende por tres nombres distintos según sus tramos. Nace llamándose Arroyo del Parral, cuyo nombre le dura poco más de un kilómetro; durante los dos kilómetros siguientes se llama Arroyo de la Dehesa y después, durante otro tramo parecido, en el que se acerca haciendo cosquillas con sus meandros al caserío Paredones, toma el nombre de Arroyo del Cañuelo, hasta que por fin el Milanillos le llama al orden y acaba en lo sucesivo con su linaje.

Otros arroyos, fuentes, y manantiales –Valladar, Matamujeres, Caponillos, Molino…- con sus faunas de cangrejos y peces también han sucumbido en esta batalla ganada ya de antemano al sol, los sondeos, las sequías cada vez más largas y la contaminación por herbicidas, purines y residuos de granjas y cebaderos.

Aunque son ríos modestos, sus aguas riegan grandes extensiones de praderas, sotos, vegas, etc. Como viene sucediendo cada vez con más frecuencia, ni en otoño ni en lo que va de invierno sus cauces han podido coger aguas de nieves o de lluvias y las tierras que deberían estar ya regando darán puntualmente acuse de recibo.

Para ellos, sin embargo, no hay mayor agravio, mayor humillación, que mostrar impotentes sus cauces secos, polvorientos y sedientos, sus huecos deshabitados, ridículos... no existe mayor felonía para sus nombres, su historia y su futuro.

(EAS. martes, 21 de enero de 1986. Una foto de un cauce seco.)

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