|  El Soportal          

* Plaza Mayor * Rutas Sentimentales * Pretextos * Fotografías *

Ecología

Nuestras charcas, lagunas y tencas, heridas de muerte

¿Es posible contemplar una escena de pesca con redes en plena meseta castellana, en un lugar sin río, sin torrentes, sin pantano, sin lagos…. ? ¿Sería atrevido afirmar, sin menoscabo de la cordura propia, que se pueden encontrar hombres diestros en el manejo de redes y artes de pesca, dispuestos en pleno mes de agosto, o incluso septiembre, cuando el estío ha terminado con la última brizna de humedad, a echar las redes al agua y sacarlas colmadas de pescado? ¿Tendríamos por loco a quien nos dijera que ha visto en no pocas ocasiones peces de más de un kilo por los prados, por las tierras y caminos de nuestros pueblos, vivitos y coleando en pleno estío?. ¿Son escenas imaginadas por el Ingenioso Hidalgo o cabe alguna posibilidad de certeza?

No son pocos los que en Castilla sólo alcanzan a ver tierra monótona, pobre y abrasada; tierra de desolación y castigo. Y, sin embargo, con haber algo de cierto en ello, es esta una conclusión muy precipitada que se derrumba a poco que uno se detiene a observar la vida de nuestros pueblos y lugares. Veremos que estos nos ofrecen multitud de contrastes, curiosidades e incluso aventuras. Porque de aventura se puede calificar una actividad de la que hoy damos cuenta en esta serie sobre las tradiciones.

Efectivamente, la pesca con red no ha estado nunca considerada como fuente de riqueza en nuestras tierras segovianas y los catálogos, estadísticas y libros al uso sólo dan cuenta de las especies que pueblan nuestros ríos y pantanos, se trata, sin duda de una actividad ignorada por muchos de nuestros paisanos.

LAS TENCAS

Existen en nuestra provincia una serie de pueblos que, sin disponer de ríos, pantanos, fuentes o manantiales, degustan uno de los pescados más sabrosos, frescos y finos: las tencas criadas y pescadas en sus propias e inmediatas charcas naturales. Define el diccionario a la tenca como pez osteíctio, de la familia ciprínidos, de unos 35 cm. de longitud, cuerpo alto, aletas relativamente grandes y redondeadas, ojos medianos y con un pequeño barbillón a cada lado de la boca. El color es verde oscuro en el dorso y los flancos, y amarillo en el vientre. Vive en el fondo de los ríos de curso lento, y también en lagos pantanosos ricos en vegetación. Se alimenta de larvas de insectos y de detritos vegetales, pero sólo en verano, ya que en invierno permanece en estado pasivo. Habita aguas interiores de casi toda Europa. Su carne es blanca y sabrosa.

Podemos añadir aquí que pueden llegar a pesar hasta dos kilos, si bien se pescan cuando alcanzan de los 800 gramos a hasta un kilo y medio. Se reproducen mucho y engordan poco, aunque se les puede complementar su alimentación de forma artificial con salvados y derivados de harina (a juicio del experto consultado, él, a veces, las echa magdalenas duras y les gustan mucho…) También les beneficia enormemente las babas que el ganado vacuno dejaba cuando, en tiempos, abrevaban en las charcas.

LAS CHARCAS

delfin4.gif (39019 bytes)

Se trata de unas pozas naturales de distintas extensiones que recogen abundante agua tanto en invierno como en épocas de lluvias y, debido a que están sustentadas sobre capas arcillosas prácticamente impermeables, guardan en perfectas condiciones el agua allí embalsada durante todo el año. Suele crecer en sus orillas variada vegetación; juncos, ovas, matas…, que les sirven a las tencas de escondite y alimento. Esas lagunas pueden ser de propios (particulares) o de titularidad municipal. En este último caso salían a subasta y los particulares pujaban para poder explotar la charca para la cría de tencas durante cuatro o cinco años, quedando el mejor postor como dueño de ella y su producto. Esta forma de adjudicación se sigue practicando en la actualidad. Existían, y en muchos casos existen, charcas con este uso en muchos pueblos de la provincia, si bien abundan más en la zona occidental. Nava de la Asunción, Muñopedro, Jemenuño, Sangarcía, Etreros, Cobos de Segovia, Caserío de Allas, Bercial y prácticamente todos los pueblos de la zona occidental de la provincia de Segovia, incluyendo las áreas de Cuéllar, Navalmanzano y otras. Algunas de estas balsas son tan importantes que incluso dan nombre al pueblo donde se encuentran, como es el caso de Laguna Rodrigo que, además, figura en ciertos mapas identificada con una mancha azul que señala la enorme laguna inmediata al caserío. Algunos de estos pueblos contaban con hasta con media docena de charcas pero, incomprensiblemente, han perdido todas.

POR EL MONTE LAS SARDINAS

Muchas veces ha ocurrido, y puede ocurrir en la actualidad, que en época de lluvias o por tormentas que terminan en considerables descargas de agua, éste venía a rebosar las charcas, a pesar de sus grandes dimensiones, e incluso a desbordarlas. Sucedía entonces que multitud de tencas iban a parar allí donde el agua las arrastrara: tierras de labor, prados y caminos, por lo que, si bien las sardinas no corren por el monte, como dice la canción excursionera, muchas tencas sí han dado sus buenas vueltas y coletazos por prados y quién sabe por dónde más. Eso sí, sin llegar a lo que hacen sus compañeros, los lucios, que son capaces de desplazarse de una charca a otra próxima a campo traviesa….

En invierno las charcas se hielan completamente y es necesario practicar agujeros en la capa de hielo, incluso valiéndose de mazos para vencer el grosor de la superficie con la finalidad de que el agua se oxigene y también para alimentar levemente, si procede, a las tencas que allí han dejado sus dueños con el fin de que se reproduzcan.

PROCESO

Una vez que se dispone de un lugar apropiado para su desarrollo, bien sea charca, estanque, laguna, etc., la cría de tencas lleva varios pasos, aunque más bien sencillos. En Segovia hay varios lugares donde se pueden comprar las crías o alevines, como en Villacastín y Nava de la Asunción. En ese momento los alevines miden, deben medir, unos cinco centímetros y su precio va de las veinte a las treinta pesetas por unidad. El mes ideal para iniciar eta actividad es abril, y la cantidad dependerá del tamaño y capacidad del estanque. Es preciso advertir de la precaución que requiere el transporte de estas crías, ya que se han dado casos de que, con motivo de adquirirlas en otras provincias, por ejemplo en las extremeñas, concretamente en Cáceres se compran a menudo, se han malogrado casi todas en el trayecto, muertas pro asfixia a causa de llevarlas en envases o recipientes demasiado pequeños y, por tanto, con escasa capacidad de oxigenación.

Una vez bien instaladas en un nuevo hábitat hay que preocuparse de que todo esté en orden, ya que son muchos los peligros que les acechan y de los cuales daremos cuenta más adelante. Si el lugar es pobre en recursos naturales, será necesario ayudarles artificialmente en su alimentación. Cuando ya son cuarteroneras, de cuarto de kilo, ya se pueden pescar y sirven bien para su consumo. La época idónea para esto suele ser a partir de agosto, si bien cuando se han quedado de un año para otro siempre habrá alguna para sacar en cualquier época del año. El dejar tencas en las balsas responde la finalidad de su reproducción y también para tener despensa durante todo el año. En estos días, el precio de las tencas, si tienes suerte de encontrarlas, oscila entre ochocientas y mil seiscientas pesetas el kilo para tencas que pesan entre ochocientos y mil cuatrocientos gramos [no son baratas, teniendo en cuenta que a menos de 1.600 se puede conseguir buena merluza]. A veces se venden vivas en grandes recipientes y, siguiendo el ciclo natural de su cría, es en la época del verano y principios del otoño cuando existe una mayor oferta, aunque siempre en términos muy relativos, porque esta actividad ya ha desaparecido de muchos lugares de los que era tradicional.

ARTES DE PESCA

Según la cantidad que se desea o pretende extraer se emplearán redes, trasmallos, o garlitos, siendo estos últimos los más empleados por su facilidad de uso y su efectividad. Consisten en unos cilindros de estructura metálica cuyos extremos terminan en embudos hacia adentro. A esta estructura de hierro, que también llevan a veces cinchos de madera a los lados, se le entretejen juncos, redes o mallas según quien lo construya. Las tencas entran con cierta facilidad a través del embudo pero, una vez dentro, les es prácticamente imposible encontrar la salida. El garlito se sumerge en el fondo de la charca y, pasada una noche, se extrae bien a mano, bien con ganchos. A este arte de pesca también se le llama en otras zonas nasa.

El trasmallo es un arte de fondo formado por tres redes superpuestas, dos de malla muy grande correspondiéndose exactamente y entre ella una de malla más tupida y de mayor extensión. Suele calarse por la noche y se usa para la pesca de más clases de peces.

garlitoB.jpg (19484 bytes)

Las redes se utilizan de forma manual entre dos o más personas, casi a la manera de cómo se haría en el mar. En el centro y a los extremos de las redes se atan pesos y éstas se arrastran por el fono de una orilla a otra. Tampoco falta quienes practican, pro mero deporte, la pesca con sedal en estas balsas, y también a mano cuando la cantidad de agua merma y lo hace posible.

Para impedir que los furtivos usaran estas artes y esquilmaran las balsas, en los fondos de estas y extendidos, se colocaban piedras con alambres de espinos para que trabaran las redes y trasmallos, se enredaran y rompieran. Con la misma finalidad se sumergían ramas de encina con cuantos más ganchos mejor. Aun así el furtivismo es uno de los peores males que socavan la esencia de esta tradición, basada precisamente en el respeto al entorno natural y también a los derechos adquiridos legítimamente.

SITUACIÓN ACTUAL

El estado actual de eta tradición, que es a la vez una fuente de riqueza, se puede calificar de deprimente por lo que se refiere a muchos de los pueblos anteriormente nombrados, ya que ha desaparecido completamente, pasando a formar parte de lo que ya es un recuerdo en algunos, no todos, de sus habitantes.

Si un entorno tan universal como el Doñana apenas se puede defender de las múltiples agresiones que constantemente soporta y que le vienen de cualquier parte, como el furtivismo, los vertidos químicos, la misma agricultura modernizada, planes urbanísticos, etc., imaginemos estas simples charcas en total desamparo y abandonadas únicamente al sentido común…

ranasalta.gif (5624 bytes)

Los principales enemigos naturales de las tencas son los gallipatos y las salamandras, que se las comen. La falta de agua también ha suspendido en ocasiones la continuidad de la cría de tencas durante todo el año, que quedaba interrumpida sobre todo en los estíos más severos. A pesar de esto, para evitar la sequía total de las charcas, se llegaba a veces a transportar agua de ríos a las balsas o, si estos pasaban cerca, desviando parte de su caudal hacia ellas. Sin embargo, estos elementos adversos no son ni mucho menos los más peligrosos. Las verdaderas causas de su desaparición han sido principalmente los furtivos y la falta de cuidado y prevención por parte de los Ayuntamientos, que permiten todo tipo de vertidos, escombros, basuras industriales, etc. En estas balsas y que no han hecho el más mínimo esfuerzo por proteger esta valiosa tradición, fundamentada en la generosidad de la Naturaleza.

[Se dan casos en los que son los mismos Ayuntamientos quienes designan estas lagunas como sitios autorizados para verter escombros, es decir, las convierten en escombreras. Ni siquiera se han parado a pensar un momento en que, si estas balsas llevan ahí miles de años beneficiando a sus usuarios, ya han consolidado, creo yo, su derecho a la existencia. Es incomprensible que los beneficiarios destruyan la fuente de sus beneficios, además haciendo un daño irreparable a la Naturaleza].

De esta manera, bastantes lagunas se han perdido definitivamente anegadas por los vertidos pero aun existen otras que pueden recuperarse simplemente paralizando los vertidos y aplicando severamente un plan de recuperación y posterior protección física y normativa. Las Corporaciones locales son las únicas que pueden lograr este objetivo, y estas las componen ni más ni menos que los propios vecinos de estos pueblos. Sería vergonzoso que estos tesoros naturales de titularidad pública desaparecieran completamente de nuestra provincia por causas no naturales.

Asesor y entrevistado: JUAN ESTEBAN. 10 de diciembre de 1993. Fecha de publicación: desconocida.

...árboles para la vida...